La violencia
Señor director:
En la República Dominicana hay un temor a la violencia. Poca importancia tiene si en los hechos reales hay un aumento o una reducción. Para el pueblo, la sangre le llega a las narices.
El problema, más que de percepción es de realidad. Todos los días hay hechos de violencia. La realidad tiene que ser afrontada de inmediato, con medidas puntales. La violencia se combate por dos vías, la prevención y la utilización del puño de hierro. Para controlar el descontrol social hay que tener en una mano miel, y en la otra el látigo.
La violación al derecho a la vida, es lo más lamentable en la sociedad. Es lo único que no puede ser reparado. Lo trágico es que cuando en un país se logra la paz política, donde no hay atentados, no hay enfrentamientos armados, y hasta cierto punto los problemas se resuelven con diálogo o sillazos, pero sin muertos, la violencia callejera lo arropa todo.
Todavía las pandillas no llegan a dominar el escenario social dominicano, y lo que pueda ser considerado como un cártel no ha nacido. Hay que apretar las acciones de simple control.
En esa prevención tienen que surgir varios elementos, pero voy a mencionar dos, que deben afirmar sus intenciones de un trabajo limpia y de acuerdo con las leyes: la Policía y la Justicia.
A pesar de las acciones para separar a policías corruptos, y de que otros son acusados de cometer actos que ensucian su uniforme, se reconoce que hay una intención de parte de los uniformados de enfrentar los delitos.
Pasa lo mismo con la Justicia, donde hay jueces jóvenes, que tratan de hacer carrera judicial, y de cumplir con su labor como si fuera un sacerdocio. Lo malo en el policía o el juez, es que los traspiés de uno sólo, echan hacia atrás el accionar positivo.
La caída de un solo dominicano en un hecho de violencia es motivo de preocupación. No podemos batir manos de alegría, ni considerar que se ha ganado esta batalla.
No, ni siquiera se han podido solidificar las que deben ser medidas de prevención del delito. Hay que sentar ahora las bases, para ver si en un futuro cercano podemos tener tranquilidad y paz. Trabajemos por una sociedad más justa, y habrá menos violencia.
Atentamente,
Manuel Hernández Villeta.
Periodista.

