Los retos del PRD
Señor director:
Pasados los comicios del 16 de mayo y el reclamo del respeto al voto perredeísta, el Partido Revolucionario Dominicano está obligado a emprender un rápido, delicado y decisivo proceso interno para su fortalecimiento e impulso para el gran desafío del 2012 y futuras batallas electorales.
El pasado proceso electoral demostró una vez más la debilidad orgánica del PRD y sus graves problemas disciplinarios e institucionales, que son dos factores que dialécticamente impiden a ese partido resultar ganancioso ante el todopoderoso Estado bajo el liderazgo de Leonel Fernández.
Las estructuras fueron renovadas en las alturas, pero bajo fuertes antagonismos.
Desde la fundación del PRD, su alta dirección nunca ha estado unificada, pues el democratismo bajo el cual se creó, se lo impide. De ahí que, más que los principios y la ideología primen los intereses personales y grupales.
Sus grandes líderes, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, no pudieron unificarlo.
Con la desaparición de Peña Gómez, el liderazgo perredeísta se debilita.
Dígase lo que se diga, el PRD nunca ha estado unificado en su dirección, y lograrlo es un reto, no sólo de los dirigentes bajo el liderazgo de Miguel Vargas, sino de todos aquellos que amen a ese partido, de los intelectuales y demócratas que quieren un mejor futuro para el país y que buscan evitar la perpetuidad en el Estado de un partido de liderazgo con rasgos dictatoriales.
Estará en sus hombros que ese proceso no sea traumático. Cómo emprenderlo y lograrlo es la gran tarea de sus actuales líderes y dirigentes.
Lo primero es redefinir la ideología, lo segundo es el cambio en el método y estilo de dirección, y lo tercero es cumplir y hacer cumplir la línea organizativa adoptada desde el 2002 y vincularla con las direcciones provinciales, regionales y de base.
El fortalecimiento de los frentes de masas y la incidencia en organizaciones sociales son necesarios para liderar los reclamos populares.
Además, se debe fortalecer las comisiones nacionales, provinciales y zonales, para impulsar un nuevo PRD fortalecido y preparado internamente para las batallas electorales.
Así, sería un partido victorioso en la lucha electoral y estará mejor preparado para asumir y dirigir el Estado
Atentamente,
Rafael Tomás Jaime
Periodista

