Economía
Señor director:
La crisis económica y la inseguridad ciudadana, son dos de los principales dolores de cabeza que tiene la sociedad dominicana. Parecería que es difícil poder hacerle frente.
La confianza ciudadana en un mejor porvenir se pierde cuando no tiene segura la comida, piedra fundamental de la crisis económica, y se le da un tiro de gracia cuando hay problemas de seguridad personal y colectiva.
Se diría que la crisis económica es un agente que perfila que se multipliquen los casos de delincuencia, sobre todo esa violencia callejera que afecta a cualquier ciudadano.
La economía se tiene que tratar con rasgos humanos. No solo se debe buscar proteger a la macroeconomía y al desarrollo supraestructural, sino que las migajas del que se alimenta del plato del día, también debe merecer atención.
En los últimos años se han tomado medidas para ampliar la asistencia social a los más necesitados, pero el camino está empedrado, porque sin la colaboración del gran capital privado, poco se va a lograr.
El gobierno, en toda su extensión, viene siendo el principal empleador del país, pero se necesita que el mercado de la libre competencia, donde labora el profesional y el carga cajas, cuente con una decidida fortaleza y sostén del empresariado.
Eso es lo que le falta al inversionista dominicano, tener una cara más humana, una acción social, que vaya en beneficio de la población, y no que esté de espaldas a la suerte de la gran mayoría.
Si se solucionan los problemas del desarrollo en la parte ancha y larga de la pirámide, es seguro que se ampliará la política de pleno empleo, y de préstamos a los artesanos, y se abrirán brechas de esperanza a los marginados.
Hablamos de la gran mayoría, que solo espera recibir el salario mínimo, pero hay que también tomar en cuenta a los cientos de profesionales que terminan los estudios y siguen de brazos cruzados.
Es una realidad, que donde hay mejoría económica es más fácil hacer frente al pandillerismo, y los actos de violencia y de pandillas. No soluciona todo, pero hay una buena base para implementar medidas de orden público.
El año arranca, estamos a la espera de que se comience a mejorar el nivel de vida de los pobres.
Atentamente,
Manuel Hernández Villeta.
Santo Domingo.

