La silla presidencial
Señor director:
Para mí y para cualquier ciudadano sería imposible comprar la presidencia de la República. Vivimos en un sistema político democrático, donde el pueblo es el único poseedor del poder.
Además, y aunque se tenga todo el dinero del mundo, la presidencia dominicana no esta en venta. Y no se vende, porque en nuestra nación impera un sistema democrático, donde la presidencia sólo se obtiene ganándose la confianza y el voto del pueblo.
Para demostrarlo, respetando nuestra valorada democracia, me he dado a la tarea de demostrar que la compra de la Presidencia, no solo es imposible, sino que además sería una mala inversión. Las ganancias serían mínimas en comparación con la extravagante suma que se invertiría en la compra de la silla.
En nuestro país, sólo los adultos votan. Esto reduce el número de votantes de 10 millones a sólo 6.5 millones de votantes.
El anterior número puede ser reducido, significativamente, si tomamos en cuenta el patrón de votación. Digamos que en las próximas elecciones el pueblo decide, por estar harto, desbordarse hacia las urnas y su participación alcanza un alarmante 80%. Eso se traduciría en un total de ¡5.0 millones de votos en la urnas! Para g a n a r sería necesario comprar 2.5 millones de votos, ya que esa cantidad, más el voto del comprador garantizaría ganar en la primera vuelta.
Esto sería imposible ya que en este país nadie vende su sagrado voto. Pero, de ser posible, ¿cuál sería el precio que podría pagarse? Veamos. Si decido comprar cada voto por mil pesos, necesitaría ¡2,500 millones de pesos! Eso es cerca de ¡65 millones de dólares! Si me asocio con algunos de mis com – p a ñeros podríamos pagar 2 mil pesos por cada voto. Eso ascendería los gastos a cerca de ¡130 millones de dólares! Nadie aquí vendería su voto por la mísera suma de 2 mil pesos.
Además, estoy seguro que en este país no existe una sola persona o grupo de personas con ese poder económico. Si existieran, sería estúpido si, a forma de inversión, y para salvaguardar el pellejo, no trataran de comprar la Presidencia de la República desde donde, basados en los últimos rumores, las ganancias pueden estar en el orden de los cientos miles de millones de dólares.
Como se puede ver, en la República Dominicana es imposible o muy mal negocio invertir dinero en la silla presidencial.
Atentamente,
Felipe Lora
Santo Domingo

