Lo que está mal
Señor director:
Mientras rendía cuentas a la Asamblea Nacional y al país, el presidente Medina destacó algunos ministerios, entre ellos Salud Pública, y especificó que varios centros serán surtidos de camas. Entre ellos, citó la Ciudad Sanitaria y el Luis Eduardo Aybar, que recibirá 300. Informó el inicio del desmonte de la cuota de recuperación en los hospitales del Estado hasta su eliminación. Esta medida es de alto interés para quienes no tienen seguro médico. Ojalá priorice a hospitales de mucha demanda (como el Morgan, por ejemplo) en el Distrito Nacional, donde los pacientes sufren la pesada carga de esa cuota que afecta los servicios de emergencia con las indicaciones rutinarias y los insumos que requiere su asistencia médica.
Pero si el presidente está interesado en corregir lo que está mal, debería además, disponer que el ministro de Salud audite la nómina de sus servidores, a fin de sanearla. Que se haga lo que corresponde con los seudoservidores del Estado, especialmente médicos que cobran sin trabajar. Esa posible acción debe contar con el concurso de la híperactiva presidenta del Colegio Medico, doctora Amarilis Herrera, quien ha estado abogando por la mejoría de los servicios de los pacientes y la calidad de vida y de trabajo de sus representados.
Si se corta esa distorsión, que se traduce a corrupción administrativa, de la que el pueblo esta harto, el gobibierno se ahorraría una buena partida de dinero que serviría para continuar el desmonte de la cuota de recuperación que tantas lágrimas ha sacado a miles de usuarios económicamente insolventes, compelidos a cubrir sus costos de salud. Si se auditaran todos los ministerios del Estado, el dinero ahorrado permitiría afrontar otro de los tantos problemas financieros en carpeta. Medina mostraría así austeridad con transparencia y honestidad, además de honrar la memoria de Juan Bosch.
Si el Presidente asumiera esta humilde sugerencia y pulverizara este despreciable e indignante mal ejemplo, concitaría aplausos de toda la población que privilegia la equidad, lo ético y lo moral, pues resulta inaceptable postergar esta distorsión de cobrar sin trabajar, mientras miles de hambrientos lloran la impotencia de no poder pagar un análisis de emergencia ni comprar medicamentos e insumos para atenuar la amenaza de su salud y de su vida en un hospital público.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez.
Santo Domingo.
