Enfoque semanal
Señor director:
Es indudable que una de las entidades oficiales que viene realizando mejor labor, a lo calladito, es el Instituto Nacional de Protección al Consumidor, que dirige la colega Altagracia Paulino de Toribio, conocida popularmente, desde sus viejos tiempos en el periodismo, como Altagracita.
Contra viento y marea, y fiel a su vieja utopía socialista, Altagracia, ha venido desarrollando, su antigua labor de defender al consumidor, que por años desarrollo por el canal 11 de Telesistema Dominicano, para orientar a las amas de casa y aconsejarlas acerca de la mejor forma para evitar ser víctimas de la ambición sin escrúpulo que practican muchos comerciantes.
Porque desgraciadamente en nuestra cadena de comercialización, del productor inicial al consumidor final, para usar un viejo reclamo publicitario de una conocida ferretería, cada eslabón de la cadena que interviene en la actividad, se cree con derecho a ganarse por lo menos el 50% del valor del producto, sin importar que sea o no de primera necesidad.
Desde el Instituto Nacional de Protección al Consumidor, Altagracia ha venido desarrollando una titánica labor para evitar la venta de productos dañados o dañinos. Ahora está en lucha contra los poderosos intereses que se mueven en torno a la comercialización del gas de cocinar.
El último, y no por ello menos valioso de los servicios prestado a la ciudadanía, por la infatigable funcionaria, es la advertencia hecha a las amas de casa por que descontinúen la ancestral practica de poner una funda plástica o de papel de estraza, que regalan como envoltura en las pulperías y colmados, cuando tapan el caldero del arroz, en la etapa final del cocimiento del cereal, para hacer que sude y se ablande.
Esta practica, abundó dona Altagracita, contribuye a que este papel expela derivados químicos de los que intervienen en su fabricación, que se acumulan en el cuerpo humano y a la larga causan cáncer, por un producto llamado Dioxina, lo cual constituyen un peligro, lento pero insidioso, para la salud humana.
Todo esto hace digno de alabanzas, por aquello del viejo adagio latino de que «honrar, honra», para la labor de la directora del Instituto Nacional para la Defensa del Consumidor.
Gracias señor director por la publicación de estas líneas.
Atentamente,
Julio César Jerez Whisky
Santo Domingo

