Estatua de Duarte
La comunidad dominicana radicada en New York, que totaliza alrededor de dos millones de habitantes, nos caracterizamos por llevar en el alma a nuestros patricios y enarbolar nuestra bandera tricolor.
Me causa mucho pesar ver las condiciones de soledad y abandono en que se haya la estatua del principal artífice de nuestra nacionalidad, Juan Pablo Duarte, ubicada en Canal St. en el bajo Manhattan, subyacente allí sirviendo de descanso a las palomas.
Propongo a nuestro honorable Alcalde Señor Bloomberg disponga el traslado de la estatua de nuestro prócer a un lugar donde la pujante comunidad dominicana tenga presencia permanente, bien puede ser en el pequeño parque que está en la 137, entre Broadway y Ámsterdam o, en su defecto, en el triángulo que está en Broadway y Saint Nicholas.
Le agradeceré, en nombre de la vasta comunidad dominicana y en el mío propio, que esta petición sea publicada en tan prestigioso diario.
Armando Frómeta Tatis
New York
***
Servicios
El Centro de Atención al Ciudadano, ubicado en la avenida Máximo Gómez, está siendo ocupado nuevamente por los llamados buscones.
Hay que decir que las autoridades permiten que se aglomere allí mucha gente, y es por eso que los señores buscones consiguen clientes.
La gente, cuando necesita un documento, trata de conseguirlo en un plazo breve y en situación cómoda.
Es por eso que paga a quienes le dicen que pueden conseguirles sus documentos en un plazo más breve, sin filas y sin el riesgo de que no aparezcan cuando vaya a buscarlos.
Mucha gente ignora que, aunque a veces eso se logre, el depender de buscones y utilizar sus servicios no es conveniente, porque no da seguridad.
No hay a quién reclamarle cuando algo sucede, cuando uno no se siente conforme con el servicio que recibe, o cuando uno piensa que debió ser más ágil en tanto uno ha pagado mucho.
No hay tarifa establecida, hay que pagarles lo que ellos digan y los acuerdos ellos los hacen en ventaja, porque los demás clientes no necesariamente son personas conocidas por uno.
¿Por qué para obtener un certificado de buena conducta, hay que luchar tanto?
Luis Rodríguez
Santo Domingo

