Plan de seguridad
Señor director:
El Plan de Seguridad Ciudadana, recién iniciado por el gobierno, ha merecido duras críticas de variados sectores sociales que alegan que primero debió reformarse la Policía Nacional y mejorar su vergonzoso salario, y además, que la Policía carece de calidad e imagen idóneas para liderar dicho plan. El componente preventivo debe ser mas amplio y propositivo, de cobertura mas intensa y masificada, que ataque los mayores problemas sociales que abaten a la gente.
El plan carece de propuesta contra la corrupción y los corruptos y su incidencia en la violencia, la delincuencia y la pobreza. No propone oportunidad de empleos especialmente para los jóvenes, ávidos de un trabajo remunerativo que les permita satisfacer sus necesidades elementales. La mitad de los consumidores y chiriperos de drogas abandonarían ese oficio si se les presentara la oportunidad de integrarse al mercado laboral. El plan no involucra a los ayuntamientos, que, como el del Distrito Nacional, salvo para acciones de espejismo, no piensa en la población.
No contempla adecentar la televisión, que atenta contra la sana formación de niños y adolescentes, ni controlar la proliferación de la mediocridad en los medios electrónicos. Vivir Tranquilo sustituye al fracasado Barrio Seguro, y las comunidades esperan sus acciones de control de males como los altos ruidos que mantienen en zozobra la gente de los barrios con los colmadones y la música ambulatoria que secuestran su tranquilidad.
La población esperará resultados para creer en este plan, ya que las instituciones que dirigen su operatividad son corresponsales del peligroso caos que la maltrata. La Autoridad Metropolitana de Transporte, por ejemplo, cedió su autoridad a dicho caos, y ahora le será difícil revertirlo. Si resuelve el problema de los motociclistas. incluyendo enseñarlos a conducir de acuerdo a la ley 241 sería un éxito.
La Amet no podrá con el poder de los dueños de rutas ni con el tráfico vehicular en vía contraria, ni con los parqueadores de las calles; no podrá con la alta velocidad de vehículos pesados ni con los violadores de semáforos, ni con las guaguas voladoras. No podrá con el desorden que patrocinan las alcaldías. Aun con los 300 nuevos miembros que adquiere, no podrá revertir el descrédito ni el caos imperante, a pesar de las intenciones que pudiera tener su nuevo incumbente.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez.
Santo Domingo.

