El PRD opositor
Señor director:
Durante el almuerzo que el Presidente Leonel Fernández brindó a los periodistas que cubren la fuente del Palacio Nacional, una cosa no pudo evitar poner en evidencia, y es que, al buscar un nuevo período presidencial en las elecciones del 2012, prefiere tener como contendor en la oposición a Hipólito Mejía y no a Miguel Vargas.
Decimos esto porque, sin disimulo y sin estársele preguntando al respecto, aprovechó el escenario para atacar la capacidad de Miguel Vargas para gobernar, cuando emitió la siguiente expresión, recogida en un matutino al día siguiente, sábado 3 de julio: «Fernández criticó al presidente del PRD, a quien descalificó para aspirar a la presidencia de la República, porque según dijo» no sabe diferenciar entre apropiación y disponibilidad de recursos».
Quien esto escribe, nunca ha estado de cerca al PRD. En cambio, de los 18,000 votos que obtuvo el PLD en 1978, uno era suyo. ¿Qué me mueve a hacer esta reflexión? Realmente, me preocupa la actitud mesiánica de nuestro demócrata presidente, quien, con la careta de la humildad bien colocada, en medio del escenario y la facilidad de manejar todos los hilos con relativa facilidad desde el control del Estado, se enfoca ahora en seleccionar contra quién competirá en el 2012.
Nuestro presidente sabe que con Vargas le sería más difícil la competencia que con Mejía. Por eso, a partir de ahora, esperemos el ataque cuando no de él, de gente de su equipo, para que así Mejía fortalezca su ego en su búsqueda de la candidatura, y entonces agarrar a éste en la recta final y darle duro por la cabeza el 16 de mayo del 2012, de tal manera que no se pueda levantar más.
Atentamente,
Héctor Francisco Inoa
Abogado
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La seguridad
Señor director:
Vivo en un edificio en el cual los vecinos nos turnamos para que cada noche amanezca despierto uno de los hombres del sector.
Es el recurso que hemos encontrado para proteger a nuestras familias, porque no tenemos quién nos proteja.
No hemos linchado nunca a ladroncito alguno, y no queremos hacerlo. Lo que nos anima es la necesidad de resguardar nuestras familias y nuestros bienes.
Atentamente,
Juan Crisóstomo
Santo Domingo

