El Gobierno
Señor director:
No estoy diciendo que tenga malas intenciones el presidente Danilo Medina, pero he observado que, después que se inició el actual gobierno, muchas cosas se me han dificultado.
Estos cuestionamientos los hago sin destacar que hay funcionarios cuyos nombres están en escándalos por supuestas anomalías en el uso de fondos públicos.
Tengo un viejo problema de salud, y los medicamentos que debo adquirir han subido de precio. Anteriormente, la pastilla que compraba a 20 pesos la unidad y de la cual tomo una cada día, me representaba un gran gasto. Ahora, después de la reforma fiscal, es a 25 pesos, y, como la tomo diario, el presupuesto se me hace corto. Pero el medicamento que compraba a 700 pesos cuesta hoy 1, 150 en las farmacias donde más barato me la venden, y eso no es cualquier cosa, porque cada semana tengo que adquirir una caja.
En cuanto a los alimentos, en el supermercado, los alimentos que constituyen mi dieta, la que se me recomienda porque mi condición no es la mejor, han subido en más de un 50 por ciento.
El presidente Medina vendió ilusiones con eso de que iba a revisar el contrato con la Barrick Gold, pero no puede seguir diciéndonos que algo bueno vendrá, cuando uno tiene un tiempo esperando y lo que dicen los funcionarios es que puede haber otra reforma fiscal y que el Fondo Monetario Internacional exige que suban la tarifa de energía.
No es posible convivir con todo esto sin pensar que la calidad de vida se deteriora y que el gobierno no parece tener respuesta.
Sé que está de moda decir que el presidente Danilo Medina tiene buenas intenciones. A algunos intelectuales les complace y otros dicen que hay que decirlo a ver si resulta cierto.
Yo me uno a la moda, porque no soy quién para dejar de hacerlo, pero, eso sí, pido que esas buenas intenciones se manifiesten y que el presidente Danilo Medina deje claro que es diferente. De lo contrario, estaremos comprando ilusiones, como las contenidas en el discurso del expresidente Leonel Fernández, y está probado que eso no es negocio.
Atentamente,
Alma Sánchez de Pineda.
Santo Domingo.

