Reservas en partidos
Señor director:
Miguelito sabe que yo, en principio y por principios, rechazo la reserva en los partidos. Creo en la democracia interna como creo en la democracia de una nación.
Recuerdo hoy que el doctor Joaquín Balaguer, cuando aspiró en 1970 a su primera reelección, recibió en su despacho a varios dirigentes leales a él, en el difícil tránsito de la aspiración paralela del ilustre político Augusto Lora, y les dijo: Si ustedes quieren que yo me reelija, me reservo las candidaturas tal y tal. Eran solo seis u ocho.
Aquel grupo deliraba porque Balaguer se repostulara. Pero llama la atención que, y solo por razones tácticas, Balaguer señalaba pocos cargos de la capital y Santiago.
Difícilmente me podría alguno argüir, en la actualidad, que un dirigente tiene más arraigo en su partido que Balaguer en el Reformista de 1970.
Pero no solo critico la reservación en demasía de Miguelito, sino la sinrazón de algunos de los elegidos.
¿Qué nexos subterráneos unen a César Medina con Miguel para destruir un lazo de décadas doradas al lado de Leonel? ¿Con qué cara se presentará ante las bases del PRD, si antagonizó acremente a su amigo Hipólito y desconoció después a Miguel Vargas?
Él, que había sido antibalaguerista por perredeísta y, perredeísta rabioso, que acompañó primero a Jorge Blanco y, después, a Jacobo hasta el día de su muerte?
Nació en San Cristóbal, pero residió en Santo Domingo. (Recuerdo con cariño su casa en Gazcue en los 70). Y trabajó y se desenvolvió siempre en el Distrito Nacional.
¿Qué me dicen de Peggy en el Este? No es una nombradía señera lo que concede el triunfo, sino el trabajo político. Le va a suceder como a Víctor, de quien decían los pobladores que solo visitó aquí cuando fue al Aeropuerto. Víctor fue honra y víctima del dedo de Balaguer, quien en una ocasión lo mandó al ámbito del papel sanitario. No trabajó política de base y, de aquí salió con el rabo entre las piernas.
Del PLD, aunque se reservó con discreción, no hablo porque, ellos aunque hicieron una apertura son comesolos: con su pan se lo coman. (Calderón: que no piense que él fue diputado por ser quien es. Fue por ser del PRD).
Del PRSC, ni hablar. Porque se reservó todo, que es decir nada.
El poder de las bases para elegir a sus autoridades y candidatos es inalienable. Y nadie lo puede sustituir, si se pretenden partidos democráticos. Y nación democrática.
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo

