Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Montás en Marsella

Señor director:

En el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) son notables las actitudes que cumplen el ideario boschista, como igualmente notorias son las contradicciones de peledeístas infractores de lo que debe ser analogía común.

La gráfica dicotomía es abundantemente irradiada por la opinión pública, que atribuye a unos y a otros la abstracta responsabilidad de lo bueno de lo malo que le ocurra al país.

Se trata de roles históricos que deben ser debidamente focalizados a los fines de establecer responsabilidades y purificar la materia política que ha de servir para reducir los males que nos afectan como colectividad.

Un peledeísta, Temístocles Montas, cumple la misión de representar con buen talante buena parte de lo que necesita su partido en un momento de acentuados cuestionamientos a la propia gestión del gobierno peledeísta.

Por ejemplo, el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo da a conocer las contingencias del país a través de conferencias que suele dictar dentro y fuera del territorio nacional.

El esfuerzo del funcionario es aplicado en forma de inventario como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y a modo de objetivo nacional como Agenda Nacional para el Desarrollo, proyectada a 20 años.

Sería difícil contaminar estas observaciones a la luz de la realidad que nos emplaza a pensar en alimentar y techar al país e igualmente educarlo y dotarlo de infraestructuras  para a1canzar un sostenible nivel de desarrollo.

Nada complicado, ante la posibilidad de enlazar sectores oficiales y antagónicos o neutralizar el hábito de enfrentar alegremente la responsabilidad de trabajar por el bienestar masivo.

Así lo entiende Temístocles Montás al proclamar en Marsella, Francia, que “el avance institucional, la estabilidad y crecimiento que ha alcanzado República Dominicana se debe en gran parte a la capacidad de su clase política para concertar y poner en práctica acuerdos en coyunturas difíciles que han evitado al país rupturas costosas”

El tinte conciliador de Montás es un reconocimiento al comportamiento político que pudiera asumir la certera calidad de “Un Viaje de Transformación hacia un País Mejor”, equivalente al ramillete de luz que debe convertir en acción la recurrente filosofía del trabajo productivo y bienhechor.

Atentamente,

Cristóbal Deschamps

Santo Domingo

El Nacional

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