Opinión

Cartas de los lectores

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Entelequia vacía

El partido político es una organización popular que aspira llegar al poder y gobernar según la Constitución y las Leyes. Otras organizaciones populares son el sindicato, cuyo objetivo es la reivindicación de los derechos de los trabajadores; la Cooperativa, con una función de carácter económico y las Juntas de Vecinos, que pretenden mejorar el ambiente en que viven.

Estas organizaciones se diferencian de las empresas privadas que buscan el lucro y de las instituciones del Estado que buscan el bien común.

Lo característico de las organizaciones populares es que el poder reside en las bases. En la empresa privada el poder reside en los  propietarios.

En las organizaciones populares el poder que reside en las bases se ejerce por miembros electos. Nunca por los titulares sin bases.

Así como en la Sociedad Civil el poder reside en el pueblo, que  elige sus autoridades, en el partido, como organización popular, el poder está en las bases y lo ejercen por delegación.

Esta doctrina, es esencial en los principios social demócratas y social cristianos. Y se hace necesario enfatizar que el partido cuyo Poder no reside en las bases carece de democracia interna y  está esencialmente limitado.

Mas aún, si los directivos de una organización que, por sólo cumplir los procedimientos de la Ley Electoral para constituirse en  partido, no retoman el Poder desde las bases verán limitado su proselitismo electoral casi totalmente.

Porque la participación, en un partido real, que elige a sus autoridades y  a sus candidatos, dinamiza a cada militante de las bases y lo convierte en ente proselitista que en la calle, entre sus vecinos, en el transporte al trabajo y en su centro de diversión, actúa como un inspirado apóstol que se empeña en atraer para su partido a cada ciudadano o ciudadana.

El caudillo es útil para obtener cierto nivel de votación. De ahí en adelante si no posee la sabiduría de dar participación a sus bases, el partido que dirige verá mermada su militancia y su votación y finalmente decaerá y se frustrará. La importancia de la participación popular en la elección de sus autoridades y de sus candidatos se hace necesaria para el mantenimiento, incremento y permanencia del partido político.

Para concluir, el partido político sin el poder en las bases es una entelequia hueca.

A quien le venga bien el sayo que se lo ponga.

Lic. Francisco Dorta-Duque

Santo Domingo

El Nacional

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