Señor director:
Utilizar la palabra preñez en el titular de la portada del periódico El Nacional del día de hoy se ve de mal gusto. Aunque esta palabra está gramaticalmente correcta para este uso, lo recomendable es usar la palabra embarazo cuando nos referimos a mujeres, ya que la palabra preñez se utiliza más que todo cuando se refiere a animales. Puede que el periódico haya usado la palabra por cuestiones de espacio, pero se debe tratar de no usar una palabra como esa, más cuando es un titular de primera plana.
Saludos cordiales,
Manuel Rivas,
Bogotá, Colombia.
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Intercambios
Señor director:
Vivo en el barrio Villa María y casi siempre voy a los velorios de jóvenes delincuentes y presuntos delincuentes, que se matan unos con otros o son ejecutados por garantes del orden . La Policía y sus coristas entienden que, con el invento de los intercambios de disparos, reducirán la delincuencia. Pero ésta crece como la verdolaga, y algunos percibimos que nos tragará con todo y ropa, si las autoridades insisten en ignorar que la violencia genera violencia.
A Roni Manuel Pérez lo ejecutaron el 09 de julio, eso dicen testigos presenciales, mucho más creíbles que muchísimos policías mitómanos, pero no hay quien lo sancione.
A muchas personas nos impactó ver a ese joven en su ataúd, en una acera de la calle Yolanda Guzmán, entre la calle Doña Chucha y la Luis Reyes Acosta, en la boca del reducido callejón del patio donde reside su madre, quien no tenía dinero para llevarlo a una funeraria.
Tan grande es el miedo de algunos testigos, que no abren la boca respecto al caso. Pero hay quienes, muy indignados, narran que Roni (La Mofeta) estaba sentado en un murito en la Yolanda Guzmán casi esquina Padre Castellanos, y en un vehículo llegaron varios policías, se desmontaron y le dieron 4 tiros, dos en las piernas y dos en el pecho. Pero cuando en Patología Forense le entregaron el cadáver a la madre, tenía 8 tiros.
Según los policías, sin siquiera un rasguño, el joven los recibió a tiros, pero quienes los vieron actuar reiteran que mienten, y los mirones son más creíbles, porque la mitomanía de muchos policías es conocida y sin reversa, porque los perjuros son jueces y partes.
Los vecinos de ese joven, narran que robaba celulares y carteras, lo agarraban y a los pocos días lo soltaban, pero nunca lo vieron con armas de fuego.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

