Lo estatal
Señor director:
Tras la muerte de Rafael Leonidas Trujillo Molina, las empresas de su propiedad pasaron a manos del Estado y todo ese patrimonio pasa a ser lo que conocemos como corporación de Empresas Estatales (Corde).
Al principio, las empresas fueron rentables, pero el clientelismo y la corrupción las hicieron deficitarias.
Como negocio no resultó, sin embargo si analizamos, en frío el rol de Corde en el ámbito social, los resultados son buenos. Fue vital para la convivencia pacífica.
El sector privado no tiene la capacidad de absorber la gran masa de desempleados que existe en el país.
Los nichos de trabajo que ofrecía Corde redujeron la violencia, Era el precio de la paz, que ahora anhelamos.
En naciones más avanzadas hay institucionalizados capítulos especiales dedicados a favorecer a los desempleados e indigentes, sociedades con evidentes logros que efectivamente se dieron cuenta de lo importante que es la estabilidad política para el avance de una sociedad.
Hacemos este ejercicio, no para justificar fallos administrativo, pero si para defender el rol destacado que durante años desempeñaron las empresas del Estado a favor de la paz y la tranquilidad, y admitir que el desempleo trajo violencia, pues, como dijo un importante dirigente del PLD, el malcomió no piensa.
En ese sentido, el presidente Leonel Fernández, en su primer mandato, imbuido en la corriente neoliberal, impulsó la privatización de Corde, pero es justo decir que a quien le toco la mayor responsabilidad en este fracasado modelo fue al PRD, ya que cuando se aprobó la ley de privatización en el Congreso el PRD tenia mayoría y contó con su respaldo.
Que se estila en estos momentos, rescatar al GRUPO CORDE y poner al frente gente honesta. ¡Existen esas personas en el país, claro!
Si el doctor Leonel Fernández logra el rescate de Corde, sencillamente se estaría casado con la gloria, ya que es de sabios admitir cuando nos equivocamos.
Las empresas del Estado no son concebidas para el lucro y la competencia, sino más bien para desempeñar un rol social.
No importa que las nóminas estén altas, lo más importante es la paz… que todos o la gran mayoría de los dominicanos tenga un empleo para vivir.
Atentamente,
Lic. Stalin Lebrón
Santo Domingo

