Opinión

Cartas de los Lectores

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El Estado y la Refinería

Señor director:

El  Estado  no ha dispuesto la venta de la Refinería, conforme lo establece la Constitución. Esta operación, que sepamos,  no ha sido sancionada ni conocida aún por el Congreso Nacional, como ha sido  instituido en su artículo 37: “Proveer a la conservación y fructificación de los bienes nacionales, y a la enajenación de los bienes del dominio privado de la Nación, excepto lo que dispone el Inciso 10 del Artículo 55 y el Artículo 110”.  El artículo 55 señala  en tal sentido que todos los contratos y acuerdos con el Estado dominicano serán “sometiéndolos a la aprobación del Congreso Nacional cuando contengan disposiciones relativas a la afectación de las rentas nacionales, a la enajenación de inmuebles cuyo valor sea mayor de veinte mil pesos oro o al levantamiento de empréstitos o cuando estipulen exenciones de impuestos en general de acuerdo con el Artículo 110”.

El secretario de la Presidencia, César Pina Toribio, sostiene que “el país es un Estado soberano que ha decidido tener como socio en REFIDOMSA a una empresa estatal venezolana.”. Fue la reacción del Gobierno frente a las declaraciones de la legisladora estadounidense Loretta Sánchez, quien cuestiona la compra del 49% de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo por parte de Petróleos de Venezuela (PDVSA). La congresista pidió al Departamento de Estado observar la transacción porque a su entender viola el acuerdo de libre comercio (DR-Cafta).

La negociación ha sido dirigida, en verdad, de forma unilateral y personal por el presidente Leonel Fernández, quien habría firmado una carta de intención de venta dirigida al Presidente Hugo Chávez, sin la aprobación del Congreso. De manera que si  nuestra soberanía se ha visto quebrantada, el hecho debe ser atribuido a evidente una desobediencia a la Constitución por parte del Ejecutivo, por lo menos en los aspectos indicados.  La representante del Congreso norteamericana envió una comunicación al Departamento de Estado para denunciar la falta de transparencia en esta operación.

Cuenta la historia que ante un comentario del presidente del parlamento francés, le hizo un comentario a Luis XIV  acerca de los bienes del Estado a lo que el monarca  contestó con su lacónico «El estado soy yo».

Nuestra soberanía  entra realmente en un campo riesgoso asociado al gobierno Chávez. Las razones son obvias.

Eduardo Álvarez

Santo Domingo

El Nacional

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