Opinión

Cartas de los lectores

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Danilo y el campo

 Señor director:

En la pasada campaña electoral el licenciado Danilo Medina prometió transformar el campo dominicano, según reportes de prensa. Cuando escuchamos al candidato del Partido de la Liberación Dominicana, pensé que estaba hablando de una nueva revolución.

La primera revolución que se realizó en el campo dominicano, la inició Joaquín Balaguer, ante las Cámaras Legislativas, el 27 de febrero del año 1973, cuando anunció al país la promulgación de las Leyes Agrarias.

Ese Código Agrario de Joaquín Balaguer inició la eliminación del latifundio en nuestro país. Aquellos terratenientes que poseían enormes extensiones de tierras, más grandes que algunas provincias, tuvieron que ceder gran parte de sus propiedades para dar paso a grandes asentamientos agrícolas. Bajo esa política, miles y miles de dominicanos recibieron sus parcelas, vía simples asentamientos, o, en la mayoría de los casos bajo el sistema de reforma agraria.

Después de esa real revolución en el campo, el país se convirtió en un gran exportador de importantes rubros agrícolas nacionales, y, como consecuencia de eso, durante un buen tiempo las exportaciones fueron generadoras de divisas, que, en su momento, fortalecieron la economía nacional.

Pero la reforma agraria del presidente Balaguer no se limitaba al fortalecimiento de la producción y productividad en el campo, además, en gran parte de esos asentamientos humanos construyó escuelas, casas, dispensarios médicos, acueductos, y hasta iglesias para que los hombres del campo compartieran su cultura religiosa.

La promesa de campaña de próximo presidente constitucional de la República, Danilo Medina, de hacer otra revolución en el campo, es sumamente importante, por cuanto ha sido en los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana en donde se ha dejado de producir determinados rubros agrícolas, por la avaricia de algunos de sus funcionarios, incluyendo varios legisladores, con el interés de hacerse millonarios con las famosas importaciones.

Al ingeniero Amílcar Romero, gran conocedor de la agropecuaria nacional, y al ingeniero Juan Francisco Caraballo, como parte importante del equipo del sector agrícola que trabajó al lado del licenciado Danilo Medina, le sugiero, ayudar al próximo presidente de la República, a cumplir con su promesa de hacer una revolución en el campo dominicano.

Creemos en Danilo. Sabemos que es un hombre de palabra, pero sus colaboradores más cercanos deben fortalecer sus designios. Adelante, Amílcar, adelante Caraballo.

Atentamente,

David López

Santo Domingo

El Nacional

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