Los estudiantes
Señor director:
Algunos maestros estamos en shock, por el conflicto entre las autoridades de la Universidad Católica Santo Domingo y los estudiantes que firmaron un documento de protesta, por entender desproporcionado el aumento de los créditos. ¿Cómo es posible esa práctica inquisidora en pleno siglo XX1 contra estudiantes, por ejercer un derecho constitucional?
¿Acaso lo de sujeto libre, pensante y democrático no encaja? Lo digo porque, a pesar de que en educación » E pa lante que vamos» los estudiantes siguen siendo el huevo y las autoridades del nivel que sea, la piedra, pues se llenarian varios tomos de los abusados y sin dolientes en este gobierno del progreso.
Ha sido infeliz la actitud de la ministra de Educación Superior. Primero externó que los estudiantes no debieron airear el conflicto fuera del recinto universitario, pero la botó cuando dijo, tienen que cogerlo suave y no privar en guapos.
Algunos percibimos a la ministra prejuiciada contra esos muchachos, cuando, por razones obvias, debería hacer las veces de mediadora imparcial, mejor aún, revestida de la autoridad que le confiere el cargo tiene.
Debe tratar de buscar soluciones viables a ese conflicto. No hay que ser demasiabo brillante para deducir que la hostilidad la crearon autoridades muy soberbias y renuentes a entender que hablando se entiende la gente.
Esos alumnos no han cometido herejía, y la motivación debió llegar antes que el aumento que lesiona sus bolsillos.
Saber manejar conflictos es una condición indispensable, mayormente cuando de dirigir centros educativos se trata, pues se producen por generación espontánea y tengo conocimiento demás al respecto, porque fui subdirectora muchos años y menos tiempo directora.
Lo cierto es que salí viva de casualidad, porque trabajar en una escuela sólo es fácil para los educadores politiqueros, que son los más incumplidores.
Muchos estamos apenados por esos muchachos, hoy en «la cuerda floja» por culpa de quienes obvian que con esos actores estelares siempre hay que armonizar.
Lógicamente, hay que crear un marco de respeto y justicia, y hay que tomar en cuenta en todo momento que sin ellos, sin los estudiantes, los centros educativos no tendrían razón de existir.
Atentamente,
Lic.Teresa Gómez
Santo Domingo

