Opinión

Cartas de los lectores

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Los colmadones

Señor director:

 Hay naciones donde el sistema asfixia a la mayoría,  y solo  entra aire fresco a los pulmones de la minoría. Dentro de esa estructura, los colmados prestan un tremendo servicio social. Hacen la función de una  ventana para respirar, un salvavidas para sobrevivir,  un mecanismo para frenar la delincuencia.

¿Qué son los colmados? Son pequeños establecimientos donde venden productos básicos. También  les dicen bodegas. Inicialmente les llamaban pulperías. Al modernizarse y ser más  grandes, les llaman colmadones. Prestan múltiples servicios a las familias. 

Para el vecindario, este negocio es familiar, de confianza. El colmadero y el cliente llegan a conocerse hasta por la voz. .

Alguien dijo que violencia es no tener acceso a fuentes que satisfagan las necesidades. Es verdad. En ese sentido, los colmados  la evitan mientras los gobiernos se descuidan. Me alegro cada vez que abren uno. Mi alegría ha aumentado, al observar que están ampliando la cobertura de  sus servicios. Han colocado sillas, mesas, televisores, radios a fin de que sus clientes puedan leer periódicos, jugar dominó, ver programas deportivos, tomarse sus traguitos, compartir, escuchar música y hasta bailar. Una especie de club social al alcance de todos.

 Muchas noches, al salir  de un exclusivo club social, he pasado frente a  colmadones. Sonrío complacida al ver que la gente más humilde tiene a su alcance donde disfrutar, botar el stress. Conozco de  bodas y  cumpleaños  celebrados en colmadones. Lástima que no tengan espacios  para estas actividades.

 Tienen sus métodos para mantener la seguridad y el  buen comportamiento.  Basta de romper la soga por los más débiles. El pueblo acepta este servicio porque lo necesita. Cuando el gobierno le proporcione  clubes recreativos  en sus comunidades, lo ira sustituyendo.

 Puede enviar al Congreso un proyecto de ley que exija a los dueños de colmadones  asistir a   charlas educativas. Puede mantener vigilancia para su seguridad, evitar ruidos molestosos, venta y consumo de sustancias prohibidas. Sin embargo,  ayudaría que el gobierno se dedique a elevar el nivel de vida del pueblo, a erradicar las fuentes de  violencia. Mientras tanto, los  colmadones controlan la delincuencia, dan oxigeno a quienes no pueden ir a un resort.

Atentamente,

Venecia Joaquín

Santo Domingo

El Nacional

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