La corrupción
Señor director:
Nuestro país atraviesa por un malestar cada vez más desesperante, reforzado por actuaciones ilegítimas.
Recientemente, el doctor César Pina Toribio y la doctora Alejandrina Germán, arengaron a los peledeistas a repeler palabra por palabra toda declaración sobre corrupción en la administración pública, destacando que son acusaciones de los perredeístas porque quieren que los peledeístas se parezcan a ellos. ¡Qué perla!
El diputado Radhames Fermín, PRD, lleva 30 meses cobrando sin trabajar. Este caballero, es precandidato a síndico. Él narra con gallardía que el dinero cobrado lo invierte en su comunidad y en un zoológico que está haciendo.
El senador William, PLD, San Pedro de Macorís, asumió peor conducta que Fermín, pues además de no calentar su curul, desafió a sus colegas, hizo bravuconería y espió y amenazó periodistas.
Radhames Segura, comidilla del país por nepotismo, sobregiro de la nómina de la CDEEE, tener gente cobrando sin trabajar, y donar dinero del pueblo, es precandidato a la Presidencia de la República.
Héctor Rodríguez Pimentel, activista PLD y PRSC, ex director del Indrhi, está en la picota pública por operaciones no claras en aquella institución.
Se percibe un desorden en el manejo de la cosa pública, debido a la inobservancia de la ética. Alarma que instituciones como el Congreso aniden en su seno actos reñidos con las buenas costumbres.
La mayoría de los funcionarios son pésimos paradigmas. Se concluye que los de arriba han dañado a los de abajo, en relación a la descomposición social que nos abate.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez
Santo Domingo
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La salud
Señor director:
Por lo regular se llama la atención a los médicos por hacer huelgas perjudicando a los pobres. Esto puede ser así, pero quien más los perjudica es el Estado, que no asigna fondos a los hospitales.
Lo digo, porque recientemente acompañé a una persona al hospital Moscoso Puello y pude ver el trato humillante que reciben en esos centros los pobres y constatar que no hay voluntad de resolverles los problemas.
Pasamos tres horas en espera de que nos dejaran pasar donde debía atendernos un médico.
Atentamente,
Luisa Castellanos
Santo Domingo

