El Semma
Señor director:
El pasado 29 de junio, acudí al centro médico del Seguro de los Maestros, y la verdad es que lo que vi me llenó de preocupación, además de indignarme.
Casi todos los consultorios están en la tercera planta, pero no hay ascensor, y quienes esperábamos para consultar, vimos a dos mujeres y a un joven subiendo cargado a un anciano. Lo sentaron delante del consultorio del internista. El joven me saludó y le pregunté si era nieto del señor. Me contestó que no, que ayudó porque las hijas del paciente no podían subirlo. Tras la consulta, las mujeres volvieron a buscar ayuda.
Ver eso me generó la misma indignación que sentí en la mañana, cuando leí en el periódico Hoy, que el peor presidente de la ADP desde su fundación, sostiene que los docentes tienen un buen seguro médico que los beneficia. Hay que destacar que muchos dirigentes de la Asociación Dominicana de Profesores, ADP, se han enrolado en la politiquería y hoy son títeres de los partidos.
Los testigos presenciales de ese bochornoso caso, comentamos entre nosotros que no quisiéramos ver a ese jefe de los maestros y a los demás dirigentes indolentes como él, que se entienden líderes magisteriales, pasando por la calamitosa situación de la familia aludida y otras, cuya única opción es el hospital del Semma.
Así no ocurre con los dirigentes corazón de piedra y burócratas, muy bien pagados por los maestros. Lógicamente, les sobran las opciones para resolver los problemas de salud de ellos y los suyos. Por eso no extraña verlos en la Plaza de la Salud y en Cedimat, demandando buen servicio, porque pueden pagar.
Los maestros activos tendrán que reflexionar muy bien qué hacer con el sindicato, pues pronto serán las elecciones, y entregar en bandeja de plata el sindicato al partido que esté en el gobierno, es un absurdo impropio de educadores, quienes, por razones obvias, deberían ser la clase más vanguardista.
Felicito de corazón a los maestros, sector olvidado por los gobiernos que nos damos, pero como casi inicia uno nuevo, quizás prioriza la educación, mejora el Semma y no permiten que la esperanza de mejoría de la calidad de vida de los maestros se la coman los burros creyendo que es hierba.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

