¿Por qué no está Goyito?
Señor director:
Recientemente, envié la siguiente comunicación tanto al ministro de Cultura, licenciado Jose Rafael Lantigua, como al presidente del Colegio Dominicano de Periodistas, licenciado Aurelio Henríquez, y la comparto hoy con los lectores de este diario.
Distinguido señor:
Pláceme felicitarlo por su iniciativa y apoyo para la construcción de sendos bustos en memoria de dos ilustres periodistas dominicanos, don Rafael Herrera, que tuve la dicha de asistir a su oficina de director del Listín Diario casi hasta la víspera de su fallecimiento, y también la del combativo periodista Orlando Martinez Howley, asesinado vilmente por las manos oscuras de ex militares respaldados.
Honrar, honra dijo José Martí y usted puede ceñir sobre su pecho la cruz hidalga del Honor.
Lo que no alcanzo a entender es la ausencia sobre ese mismo estrado del periodista y amigo Gregorio García Castro, quien fue también asesinado, como mártir de la libertad de prensa, emboscado arteramente a esquinas de su mesa de trabajo en el periódico Última Hora. Goyito me visitó, el domingo en la noche antes del miércoles en que cayó con honor.
Le solicito enfáticamente, Señor Presidente, la pronta reparación de esta inexcusable omisión.
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque,
Santo Domingo
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Cultura y violencia
Señor director:
Entiendo que los medios de comunicación están tratando con mucho mejor criterio que en años anteriores los temas relacionados con la situación de las mujeres.
Lo que falta por lograr, sin embargo, es una posición más militante en términos del combate a la violencia machista. No es que son los medios de comunicación los culpables de ese tipo de violencia, pero, con la influencia que tienen en la gente, es posible, desde ellos, ir sensibilizando a la gente.
La muerte de mujeres a manos de maridos y ex maridos celosos o de pretendientes que no han sido correspondidos, hay que tipificarla como crimen sencillamente, no como un hecho con atenuantes que, de manera inconsciente, le reconocen ciertos periodistas.
Atentamente,
Marianela Perdomo
Santo Domingo

