El artículo 30
Señor director:
Ya están los aprestos para el reinicio de los trabajos congresuales en torno a la Reforma Constitucional. Esta vez se trata de la revisión de lo aprobado en primera lectura.
La ciudadanía sabe que dentro de este marco es el artículo 30, relativo a la penalización del aborto el que mayor controversia sigue generando en la sociedad civil, en la jerarquía de la Iglesia Católica, en el Congreso y en las opiniones libres, pero sigue faltando un número mayor de opiniones de mujeres de los diferentes sectores.
Entre los muchos temas que se refieren de forma particular a la mujer, es el del aborto uno de los que mejor está reflejando cómo la relación de poder quiere, perpetuar el control del cuerpo de la mujer, su libre determinación en un asunto que como este concierne principalmente a ella en el caso en que fuera pensada, concebida y respetada como sujeto de derecho. Se sigue viendo a la mujer sólo en su capacidad de procreación, su fertilidad, la maternidad, pero no como ser humano con deseos, proyectos, sufrimientos y opiniones propias.
Esa obnubilación que impide ver a la mujer desde el poder de su decisión, es la misma que impide que se le mire desde su dolor, sufrimiento por un embarazo debido a violación sexual, incesto (ambas situaciones cada vez más frecuentes e incuantificables en el país), o por embarazo indeseados. Quienes mantienen la posición de apoyar el artículo 30, deben pensar que con ello empujan a muchas mujeres a situaciones muy difíciles de manejar, como estas:
1 – Violencia intrafamiliar, ¿saben cuántas mujeres son golpeadas en el mismo vientre por sus maridos, empujadas al piso provocando con ello no solo el aborto sino situaciones graves de salud a la mujer?
2 – Hombres de varias parejas, que al saber del embarazo, ordenan compulsivamente, la interrupción del embarazo, según ellos para evitar problemas en su reputación, para salvar su matrimonio, e incluso por razones relacionadas con la herencia.
3- Mujeres a las cuales se les hacen exámenes especializados para si está embarazada, no darle el trabajo. Esta es una práctica que penaliza la maternidad e induce al aborto.
En ninguno de estos casos, si se aprueba el artículo 30, los hospitales y clínicas se van a responsabilizar a finalizar el proceso abortivo. Ya hay casos que lo confirman.
Atentamente
Melania Emeterio
Santiago

