Una chica
Señor director:
Soy una chica ordinaria. No sé cómo llegue a envolverme en esta burbuja romántica y llena de cinismos, pero aquí estoy, solo un poco más demente que el modelo estándar, pero no me considero una persona defectuosa. Tengo fe en el sol, que nunca me ha dejado plantada. Aunque algunas veces llega tarde, yo le tengo paciencia. Estoy llena de colores, sudo arcoíris por mis poros y me hacen amar mi piel. Soy el núcleo de resplandor, al cual no le interesa el esplendor.
Soy más de instantes que de largas historias, soy más de soñar que de dormir, y, aunque me balanceo entre la torpeza y la propia confusión proveniente del hecho de ser criatura, me obstino en levantarme y distraerme en limpiar el polvo de mis ropas y así olvidar las respuestas que mis neuronas suelen indagar a deshoras. Es que el mundo no entiende que he encontrado en la palabra la máxima expresión del palpitar que asfixia, del corazón que cabalga. Yo hago música, sinfonía de grandes ideas, ritmo a responsabilidad de los versos. Pero más que arte, es una forma de supervivencia, mi sendero abierto para correr alejándome del desquicio, del ruido, del cuerpo .y es que, señoras y señores, yo no soy más que una chica ordinaria que encontró su plenitud en el desorden de la prosa. Es que es como el viento, o como las aguas, nunca la verás tropezar, solo se escurren abrazando la materia, solo que mis palabras se escurren a través del contorno de las almas, porque solo ahí está su camino, tan invisibles como ellas mismas, las cuales solo tienen un momento fugaz de existencia pero si logran el impacto esperado, tendrán el honor de convertirse en lágrima, en palpitar, en suspiro, en memoria.
Soy ordinaria, pero dichosa, porque no hay valor que pueda tazar la grandeza del sentimiento desarrollado en estrofas que escapan caudalosamente hasta salir de las fronteras de mis pensamientos e invadir el territorio del de alguien más. Tal vez estoy poseída por las letras o tal vez solo he tomado mucho sol, pero para las voces de mi cabeza, el silencio nunca ha sido una opción.
No sé si me explico, tal vez no logran comprender de qué se trata mi fascinación, pero no los juzgo, estas cosas solo las entiende una persona tan ordinaria como yo.
Atentamente,
Leimy de la Rosa
Santo Domingo

