Radar de Punta Cana
Señor director:
¿Qué será lo que quiere el piloto? ¿Qué será? Así resuena el nuevo son aéreo.
Frank Rainieri es un hombre concentrado en sus negocios. De ahí su triunfo desde la nada. Meticuloso, es hombre de detalles, más aún, un perfeccionista. Sobre todo, en el cuido de la niña de sus ojos. No se trata de Haydee, quien es bella por naturaleza y reina siempre.
Es el aeropuerto de Punta Cana. Frank vive ahí. Lo cuida. Se desvela. El chisme dice que le produce más dólares que todo el emporio turístico de Punta Cana. Y, siendo esto así, ¿va a descuidar el radar? Mentira podrida. Pero Frank, leal y legal, acudió al IDAC. El IDAC sentencio: Todos los radares de todos los aeropuertos del país están OK.
El IDAC está vendido. Y añadió, menos José Tomas. Pero la OACI (Organización Internacional de Aviación Civil) y la FAA (Autoridad Federal de Aviación de los Estados Unidos) chequearon el radar de Punta Cana y dijeron también: k.o.
¿Qué será lo que quiere el piloto? El piloto se ha convertido en un vulgar pilotillo que asienta una gran calumnia infame. Infama en el extranjero a su propia patria que vive del asustadizo turismo internacional. ¿Qué será lo que quiere el piloto? El piloto busca tropezar en el aire y sin radar con una gran nube de oro. Nube que en vez de gotas de agua, contiene miles de pepitas de oro. ¡Qué felicidad!
José Tomas es el bueno de la película porque es el que firma. Y ya la pava no pone donde ponía. ¿Qué será?
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo
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Los cancelados
Señor director:
Es hora de que en este país se piense en los que no tienen nada. No soy comunista ni nada de eso, pero me molesta la injusticia. Hay quienes hablan de los cancelados en la CDEEE y en la Lotería Nacional como si de simples números se tratara, cuando en realidad se trata de personas cuya subsistencia dependía de esos trabajitos y hoy están en la calle, porque no hay empleo para tanta gente.
No es que uno quisiera las botellas, pero es hora de que se haga un proyecto de empleo que no sea corrupción o demagogia, y que la gente común, la gente que no tiene todos los títulos que hoy exhiben algunos, se puedan colocar y rendir un servicio al país, que lo necesita.
Atentamente,
Ana Lidia Fernández
Santo Domingo

