Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Morales Troncoso

Señor director:

Todavía no se sabe si la imberbe declaración del Encargado de Negocios de la Embajada sobre el narcotráfico en la economía local se debe a su propio inmaduro juicio o si se remonta a la mente de algún segundón engarzado en el Dominican Desk del Departamento de Estado.

Entre las críticas ofrecidas por funcionarios, resalta la pericia y el fino tacto  del canciller Carlos Morales Troncoso.

Como quien habla “por casualidad” y de otro mundo de cosas, refirió que “hay que frenar el consumo de drogas”.

En referencia, claro esta, pero sin mencionarlo, al alto consumo y al alto precio que pagan los ciudadanos de los Estados Unidos, país hacia donde se dirige la droga, y añadióo: “Hay que frenar la producción de drogas, el transporte y el uso de personas intermediarias en la comisión del delito, pero también hay que parar el consumo”.

Christopher Lambert afirmo: “No sorprendería que el dinero que genera el narcotráfico influyera en la economía dominicana”.

Pero Morales Troncoso devolvió con tino la pelota hacia un nivel mas elevado cuando recordó que en la reciente visita del presidente Fernández al presidente  Barack Obama, Fernandez sugirió  una reunión al mas alto nivel de los países que rodean la frontera al Este y al Sur de los Estados Unidos para tomar medidas con relación al narcotráfico.

Y, como buen latino, termino pidiendo dinero, sin apearse de su alto nivel diplomático “porque los 40 millones acordados por la iniciativa del Caribe son insuficientes,” dijo.

Y todo sin la gritería  vacía de Fidel y Chávez ni la de los “izquierdistas” del patio.

Conocedores comentaron que la experiencia diplomática del Canciller dominicano se remonta a la elevada prosapia que lo acredita.

Su abuelo, don Pipí Troncoso de La Concha, fue hábil diplomatico y, sobre todo, decente, pero astuto presidente de la República, nada menos, que en tiempos de Trujillo cuya “jefatura” pervivía enganchada sobre el espaldar de la silla presidencial.

Conocí a su propio padre, el distinguido cónsul Morales, y a sus ilustres tíos don Jesús María, don Pedro y don Wenceslao  Troncoso Sanchez, que fueron también diplomáticos y eficientes funcionarios.

“De casta le viene al galgo…”.

Atentamente,

Lic. Francisco Dorta-Duque

Santo Domingo

El Nacional

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