La corrupción
Señor director::
Hasta 1978, cuando el Partido Revolucionario Dominicano encabezó la reanudación del proceso democrático truncado con el golpe de estado de 1963, tras vencer a Joaquín Balaguer en las elecciones de mayo, poco o nada se sabía o se hablaba de la corrupción, si se obvian los escándalos de la tiranía trujillista.
Aún en los famosos doce años del fenecido gobernante Joaquín Balaguer, se denunciaron varios casos, pero el PRD no llevó a nadie al banquillo de los acusados, pese a que el propio Balaguer habló de 300 millonarios.
Durante los dos gobiernos del partido blanco se mencionaron casos de corrupción por los que, supuestamente, se suicidó un gobernante y otro fue parar a la cárcel, pero nadie aportó las pruebas correspondientes, con excepción del caso de la Compañía Dominicana de Aviación, usado por Balaguer para limpiar su imagen o quizás para vengarse de las acusaciones del partido blanco en ese sentido.
Durante los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana se ha tomado el tema de la corrupción como bandera de lucha de muchos políticos opositores que, como en el pasado, buscan caer en gracia al pueblo, haciendo denuncias cuyas pruebas no aportan, tal vez porque no las tienen.
El director del Departamento de Persecución de la Corrupción Administrativa, DPCA, Hotoniel Bonilla, vuelve con el tema de la corrupción, al resaltar que funcionarios y ex funcionarios han cometido actos de malversación por 104 mil millones de pesos.
Como ha ocurrido en otras ocasiones, este funcionario, quien no tiene como función denunciar sino que está para denunciar sino para perseguir estas acciones ilegales, no cita nombre alguno, no señala a nadie, y sólo repite lo que han denunciado políticos de la oposición y organizaciones no gubernamentales, ONG, tal vez desesperados porque no pueden ascender a cargos públicos para hacer lo mismo que critican.
Uno no quiere desmentir ni respaldar estas denuncias de corrupción, pero es preciso llamar a esta gente a aportar pruebas de sus denuncias, porque harían un gran favor al país, porque el tema se gasta de manera creciente, en tanto aumenta el escepticismo de la población por sus falsos defensores.
Atentamente,
Jesús Galán
Periodista

