Una carga para el pueblo
Señor director:
En nuestro país, generalmente los senadores, diputados, síndicos, regidores y algunos funcionarios nombrados por decreto, son un gran fiasco.
Los primeros son familia de los 9 leprosos, pues obvian que son elegidos por el voto popular, y que sus sueldos, el dinero que cobran adicional y los sueldos de sus parientes y protegidos, los pagamos los contribuyentes.
Siendo así, en penoso que muchísimos de sus representados naden en la inmundicia por culpa de los males crecientes, que esos funcionarios indolentes y desidiosos sólo ven cuando quieren votos, y luego se hacen de la vista gorda y, peor aún, entienden que el país es un parnaso de ellos y sus parientes, y por eso viven como los Dioses del Olimpo.
La agravante es que son reeleccionistas y quienes osen competir con ellos en las elecciones congresuales del 2010 están feos para la foto, pues es utópico ganarles, porque esos funcionarios, en vez de resolver las carencias de las comunidades acumulan los millones de pesos para comprar la conciencia de los más pobres e ignorantes, que la venden por mil pesos y funditas. Esas dádivas desaparecen tan pronto pasan las elecciones, y, a pesar de reiterárselo a los votantes, los candidatos fariseos salen gananciosos, para seguir haciendo nada por sus comunidades.
Quien quiera constatar esa realidad, que haga un recorrido por el Sur Profundo, para que vea la miseria de comunidades repletas de sobrevivientes y carentes de los mas elementales servicios, pero les importa un comino a esos representantes.
Y es lógico, porque evidencias hay demás de que el Congreso para el progreso tarareado por los congresistas y por quienes lo auparon, es una vaca Holstein de ellos y sus familiares, y quien lo dude sólo tiene que leer en los diarios las catarsis reiteradas del diputado de Puerto Plata.
Ese señor y algunos de sus colegas son adictos al nepotismo.
Pero algunos haremos como Santo Tomas, ver para creer.
A los alérgicos a la transparencia, que gozan de impunidad, quienes deberíamos sancionarlos somos los votantes, pues sería un yerro premiar con 6 años más a los que se han convertido en una costosa e insoportable carga, para este pueblo.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

