Los valores
Señor director:
Apoyamos el llamado que hacen muchas personas y entidades respetables pidiendo a la familia que enseñen los valores a los hijos, para superar la crisis que tiene al país en permanente incertidumbre y que ha cobrado muchas vidas. Sin embargo, rechazamos la tesis de que los padres de familia sean responsables de la descomposición social que nos arropa.
Muchas personas que cometen actos perversos, proceden de familias bien formadas; de padres y abuelos que rechazaban lo mal hecho, incluidos los bienes mal habidos. Padres y abuelos que nunca soñaron tener parientes deshonestos, estafadores, ladrones, atracadores, sicarios y demás hierbas venenosas. La política, la democracia y la libertad que debieron servir para mejorar la calidad de vida de dominicanos y dominicanas, son usufructuadas por controladores del poder.
Ahora, la lucha es por los métodos para acuñar riquezas sin dejar huellas a los pocos administradores de justicia serios que tenemos. Las estrategias engañosas son visibles, pues su vergüenza se la comieron los burros. Por eso las declaraciones juradas de bienes son falseadas, y muchos ni las presentan, pues así legalizan lo que cogen. No hay sanción, porque la lucha es por los mismos intereses. Ciertamente, la formación familiar influye, pero el ambiente tanbien, y la falta de sanción a las malas acciones promueve y propicia los actos perversos. ¿Quién sanciona a un jefe de policía que promueve el ojo por ojo en violación a la Constitución?
El asesinato de Narcisazo fue un serio delito, pero es un antivalor la irresponsabilidad de los gobernantes que no han procurado justicia. Los justiciables que se amotinan para que no se les administre justicia, y las autoridades que archivan casos o extinguen acusaciones por intereses personales, invierten los valores; o como el director del Inespre, que por encima de la austeridad que aplica el gobierno se puso sueldo de lujo y extendió el privilegio a sus designados. Valores invertidos primaron en la sentencia judicial que invalida a ProConsumidor para defender a los consumidores.
Ese comportamiento dañino, reñido con la ley de Dios y del hombre, lo protagonizan ciudadanos que tuvieron adecuada formación familiar y ciudadana, pero se dañaron con el dinero corruptor. Ellos, juntos al descuido de la familia. son responsables de la maldición que vivimos hoy sin perspectiva de mejoría a corto plazo.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez.
Santo Domingo.

