Faltó una firma
Señor director:
Mientras los estudiantes de la Universidad Católica Santo Domingo esperaban una respuesta conciliadora continúan soportando la actitud intolerante e inflexible del rector y del Consejo de esa academia después de la protesta pacífica documentada realizada por cientos de estudiantes inconformes por el alto aumento de los costos de inscripción y de los créditos al alumnado de esa universidad.
Ese centro católico ha satanizado, censurado y enfrentado el derecho constitucional, ciudadano y humano que poseen esos alumnos, y ha actuado como si tuviésemos en en un régimen como el de Pinochet o el de Trujillo, y se han erigido en ley, batuta y constitución sin que ninguna autoridad, ni siquiera el reconocido mediador de conflictos ligado a dicha universidad y a la Iglesia se ha dispuesto a escuchar las partes en busca de un acuerdo.
Parece que el Ministerio de Educación Superior ha respaldado al rector y al consejo de la UCSD, pues el comunicado que publicó ese consejo el 31 de agosto en este mismo periódico, encabezado por el cardenal López Rodríguez, pretende aplastar los reclamos de los estudiantes y cerrar definitivamente el caso a favor de la universidad, para lo cual sólo faltó una firma, la de la Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.
El detonante del conflicto fue el aumento de los costos, pero la universidad ha estado presentando serias dificultades: hay carreras que han perdido cuatrimestres completos sin justificación; la infraestructura está en deterioro; deficiencia en la calidad de la docencia; escasez de butacas y descuido en los baños; deterioro en la mesas y los banquitos de las aulas de Publicidad…
La posición de la UCSD fue de imponer criterios. Esta universidad no se ajusta a los nuevos tiempos ni a los avances de la ciencia y la tecnología, y no se compadece con sus apellidos de: católica y privada que le da un sello de distinción. Cónsono con el degradante ambiente en que vivimos, las autoridades impondrán su voluntad, y el ánimo de los estudiantes seguirá en picada, situación que aprovecharán los jefes de la universidad para cerrar el caso, ya que no han tenido oposición del Ministerio de Educación Superior, que terminará aportando la firma que falta para que los estudiantes entiendan que con la fuerza del poder no se juega.
Atentamente,
Lic. Santiago Martínez
Santo Domingo

