EU, RD y el narcotráfico
Señor director:
Los Clinton muestran una capacidad extraordinaria. Con su forma especial de manejar el poder, logran granjearse el apoyo, la confianza y el cariño de las fuerzas sociales mas comprometidas con la conservación del planeta.
Estados Unidos, la Casa Blanca y el presidente Barack Obama, también premio Nobel de la paz, tienen en los Clinton un gran soporte para llevar a esa gran nación al éxito, la prosperidad y la recuperación de su economía, lesionada por un pasado reciente al mando de George W. Bush.
Muchos apostaron a la destrucción del gran imperio, la administración pasada alimento el espíritu de la guerra, las conquistas territoriales y el espacio geopolítico, anteponiendo los intereses particulares por encima del interés general mundial. resultado de esta política equivocada un desplome de su economía, y en el mundo lágrimas de sangre, hambre y desesperación.
Una potencia tambaleándose y con ella el mundo, pero, gracias a Dios, los vientos empezaron a soplar con aires de esperanza y a favor de los sectores mas positivos de la conservación de la especie, el viento sopló a favor de los demócratas. Barack Obama y los Clinton, alzándose con el poder, un triunfo celebrado por todos los habitantes buenos de la Tierra.
La República Dominicana, como los hermanos norteamericanos, tiene grandes líderes, entregados dirigentes, hombres y mujeres que del polvo y las piedras hacen un servicio diario por su nación, son héroes espontáneos, anónimos inclusive, sus partidos no los toman en cuentan pues no cuentan con sumas millonarias para costear sus campanas, no aceptan nada de patrocinadores de las sombras, pero al fin y al cabo son los verdaderos líderes, no tienen grilletes en sus muñecas, ni sangre en las manos.
Su música es serena, suave y también entonada, nacieron para triunfar y ser felices.
Su moda es la calma, la paciencia , la perseverancia, la resistencia, el amor, la verdad, la paz y la lidertad. Son tolerantes como el viento.
Hay que declararle la guerra al bajo mundo internacional que ha permeado nuestra virginal sonrisa corrompiendo a muchos.
Las fuerzas del bien debemos unirnos y apoyar la lucha que llevan las naciones contra las fuerzas del mal, las que destruyen.
Salvemos el país.
Atentamente,
Dr. Sergio Solís Taveras
Santo Domingo

