La droga
Señor director:
En el lenguaje del béisbol se dice que se ponchó, y en cualquier parte se dice que fracasó, pero es lo que les ha ocurrido a quienes buscan acabar con el flagelo que representa el narcotráfico. No solo es por la corrupción, también es el hecho de que la lucha contra las drogas muchas veces no es lo que se dice ni tampoco representa a quienes se piensa debe representar, que es a los sectores más sanos de una sociedad y a los funcionarios más serios de cualquier régimen.
La cantidad de dinero que mueve el narcotráfico, la tecnología de que dispone y los trucos que ha aprendido a usar, son motivos para que los organismos de seguridad se pongan las pilas y se decidan a dar cumplimiento a un deber ineludible.
No podemos seguir en eso. Los Estados gastan mucho dinero, los empresarios serios ponen sus energías y se dedican a depurar su personal, pero el mal sigue como si nada se hiciera.
En verdad, uno dice que parece que nada se hace.
Lo cierto es que, en medio de tantos problemas, a uno le anuncian que un Estado de un país pobre adquirirá una nave para perseguir a quienes lanzan drogas o hacen transacciones utilizando el espacio aéreo, marítimo o terrestre, y surge la pregunta de por qué no se destina ese dinero a saciar el hambre de tanta gente.
La legalización, hasta hace poco se entendía una solución novedosa y efectiva, pero parece no serlo tanto.
Yo apostaría a mejores recursos y más efectivos, a autoridades más serias y más auténticamente interesadas en mantener sana a la juventud.
Es preciso que rescatemos a nuestros jóvenes, que no los dejemos en manos de quienes no tienen escrúpulos y solo quieren sacar dinero de toda situación.
Es preciso que hagamos un punto y aparte y comencemos a preguntar por qué tantos jóvenes caen en los vicios, por qué tanta gente adulta cede a la tentación de ganar dinero fácil o que se considera fácil, por qué algunas personas no entienden que la vida se disfrata mucho más cuando tenemos sanos el cuerpo y la mente. La labor de educación es determinante.
Atentamente,
Filda Tavárez.
La Vega.
