Refuta concepto
Señor director:
Como mexicano que soy, me duele y me avergüenza que usted inserte en su editorial el calificativo mejicanizar, para definir con ello una situación extrema de violencia, que ha disparado hacia a la estratosfera los niveles de violencia y criminalidad en mi país natal, terrible advertencia que podría llegar a alcanzarse en República Dominicana, de continuar esta escalada de eventos abominables que viene azotando a nuestra sociedad.
¿La narcoindustria tiene el control en México, con un mega sicariato en plena producción? No, pero intenta imponerlo a quemarropa, asaltando a todo un país con su sangriento cuasi-toque de queda, en una guerra que se libra contra el gigantesco ganglio tumoral de sus carteles. Espero que nuestra celebración patriótica del 15 de septiembre tenga un motivo de alegría en los años por venir, porque este año 2010, que cumplimos 200 años de esa soberana condición, libres e independientes sólo luto y desesperanza se ha reportado en el ombligo de la Luna, (significado azteca de la palabra México), en toda la prensa mundial.
Atentamente,
Juan Carlos García
Santo Domingo
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Ambición y política
Señor director:
En la actualidad, hay miles de candidatos y aspirantes a candidatos buscando la sombra de quienes tienen poder para impulsarlos más allá de esa condición.
Es hora de que no sea la ambición que dirija los destinos de este país.
La gente busca cargos y aspira a ellos movida por ambiciones nada santas. Trata de mentir, y eso ocurre porque se educa en la veneración a los bienes materiales.
La ambición de dinero, de poder y de influencia, llevan a mucha gente a mentir a sus semejantes y la hace indolente ante el dolor ajeno. Quien piensa en el dinero es incapaz de ver el dolor que causa cuando despoja a una comunidad de la oportunidad de conseguir una obra vial, un hospital o una escuela.
Por eso tenemos tantos políticos indolentes, que sólo reciben a los pobres cuando están en campaña.
Rebajar los sueldos en los altos puestos de la administración pública y poner controles para evitar la malversación de fondos, es el único remedio contra los ambiciosos. No hay otro.
Atentamente,
Virgilio Zapata
Santo Domingo

