Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Ni confianza ni esperanza

Señor director:

Ante el anuncio de los senadores de aumentarse su lujoso sueldo en 50 mil pesos, encima de los privilegios que ya disfrutan, hubo algunas declaraciones de apoyo a ese despropósito.

Entre ellas, la que más sorprendió fue la de  Minou Tavarez Mirabal, a quien se  le reconocía una trayectoria limpia y seria, hasta  que hizo las desafortunadas declaraciones de apoyo a esa desconsiderada propuesta de los senadores. De la fila de excepción, doña Minou pasó a la fila de la generalidad de los legisladores, cuyos intereses personales están primero que todas las cosas.

Dijo Minou que los apoya, para que no se involucren en manejo cuestionable y porque ganan menos que los diputados.

Ella no conoce a sus colegas; no conoce los escándalos que miembros de ambas cámaras hicieron en el orden moral, económico y ético, en algunos casos en violación a las leyes que ellos mismos hacen.

Minou no sabe que el llamado “barrilito”, además de ilegal es un abuso de poder, tan abusivo como el aumento de sueldo que  los diputados se hicieron  y el que se van  a hacer los senadores.  El rumor público considera que es una fina modalidad de atraco  a los fondos del Estado revestido de legalidad. Uno a uno se Irán quitando el traje de apariencia y su verdadera conducta quedará al desnudo y a la vista de todos y todas.

A esos legisladores no les preocupa la gente que no tiene comida, salud ni techo. No les importa  que muchos empleados perciben el salario mínimo. Ni la calidad de vida de los maestros y maestras. No saben la miseria en que viven los guardias y los policías hasta en plena capital, No han percibido el mal ambiente de la generalidad de los destacamentos y cuarteles.

Los legisladores quieren furgones de dinero del pueblo para comprar simpatía partidista, lo cual no es honesto, digno ni ético. Su  imagen  no les preocupa, ni la salud de la patria, ni el honor de sus grandes muertos, ni siquiera los más recientes. Para ellos, Caamaño, Juan Bosch, Peña Gómez y otros, no fueron nadie, lo mismo que Teresa, Patria y Minerva Mirabal. El saliente Congreso era para el progreso. El presente no ha sido tipificado todavía, pero el pueblo no tiene confianza ni esperanza en él… Si hasta Minou Tavárez nos ha decepcionado.

Atentamente,

Lic. Santiago Martínez

Santo Domingo

El Nacional

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