Opinión

CARTAS DE LOS LECTORES

CARTAS DE LOS LECTORES

Delincuencia

Señor director:

República Dominicana ha venido acarreando el síndrome de la delincuencia y la inseguridad ciudadana. Entre las causas de este mal, hay que citar la falta oportunidades, la proliferación del uso de estupefacientes, el bajo nivel educativo de muchos profesores y el descontrol familiar, dado que muchos padres no les dan seguimiento a sus hijos.

Al parecer, nuestro país está acéfalo de líderes. Para ser un gran líder respetado y seguido por las mayorías, no hay que ser el hombre más millonario del mundo. Pero, en este país, muchos corruptos son personas importantes, porque el dinero robado a los contribuyentes lo usan para dividir a la sociedad dominicana, y, como si fuera poco, vivimos como en el tiempo de las cavernas.

Un ejemplo es el caso de las visitas cada fin de semana del presidente Danilo Medina a las comunidades y a ciertos establecimientos, dizque de forma sorpresiva.

Así no se resuelven los problemas del país. Esto solo crea buena imagen al mandatario, y estas visitas son previamente organizadas por un equipo de personas encargadas de la imagen del presidente encabezada por un experto en imágenes que viene del extranjero y que, tengo entendido, no asiste a ningún medio de prensa que no sea el del Palacio Nacional.

Esta no es la base primordial para crear oportunidades a esa juventud que deambula por las calles sin horizonte fijo.

Creo en el liderazgo que tiene base sustantiva, tengo fe en el discurso claro. Esta nación está cansada de la impunidad. Por causa de tantos desfalcos, no hay luz, no hay medicina en los hospitales públicos, no hay agua, es malo el servicio de salud y es baja la calidad de la educación pública.

Necesitamos que los falsos líderes dejen de usurpar las funciones que no les ha dado la mayoría de la sociedad dominicana, y que los corruptos y negociadores a espalda del pueblo con los recursos del Estado vayan a la cárcel.

Hay que tener presente que, según el papa Jorge Bergoglio, los que usan el verbo educado lo usan al estilo los fariseos cuando se acercaban a Jesucristo para con palabras bonitas tratar de hacerlo caer en el gancho, porque las palabras bonitas solo sirven para el engaño y el apoyo a la corrupción.

Atentamente,

Cándido Severino.

Sabana Grande de Boyá.

El Nacional

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