Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Únicos

Señor director:

Mueve a nostalgia recordar la ingenuidad con la que siempre nos gustó decir a nuestros visitantes, al mostrarles cualquier pedacito de lo que un día, ya remoto, fue nuestro patrimonio, que el mismo era único en el mundo. Nunca supimos si nos creían.

Pero no “cogeremos corte” si no nos creen cuando les digamos que hemos progresado tanto, que nos hemos convertido constitucionalmente en los únicos isleños sin mar; que somos el único país del mundo donde las mujeres adquirimos el derecho constitucional de interrumpir los embarazos no deseados mediante un acto tan simple como tirarnos de nalgas por las escaleras que más nos gusten; que los bebés nacidos de padres extranjeros – específicamente de padres haitianos – son los únicos en el mundo que nacen constitucionalmente apátridas; que somos los únicos ciudadanos del mundo que aceptamos vivir en arresto domiciliario, incluso a pan y agua, con el noble fin de no estorbar a nuestros gobernantes.

No conformes, somos los únicos seres humanos que comprendemos que el trabajo es un privilegio tal que no tiene por qué ser retribuido y, los pocos que no lo entienden, si no se suicidan, aceptan la imposición de abrir una cuenta en un determinado banco, por cierto, estatal, por si un día se equivocan y les pagan.

Únicamente en nuestro país las empresas estafadoras tienen derecho a cobrar mucho por servicios no prestados, debido a que los medidores de consumo caminan con pilas.

Si es cierto que a muchos les gusta ser engañados, todos viven aquí.

Atentamente,

Cosette Álvarez

Santo Domingo

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El dinero

 Señor director:

Cuando se habla de gastar dinero, en esta sociedad tenemos creadas las mayores obligaciones.

Aquí todo se paga, pero los funcionarios dicen que debemos pagar más y que si no tenemos mejores servicios, es porque somos morosos o simplemente pícaros.

No nos queda otra opción que reírnos cuando oímos que se nos dice que tenemos que pagar la energía eléctrica que no nos llega, cuando tenemos años pagándola puntualmente a mayor precio que el que soporta nuestro bolsillo, y lo hacemos por vergüenza, ¡y no nos dan luz!.

Atentamente,

Rafaelina Sánchez

Santo Domingo

El Nacional

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