Brasil
Señor director:
En la mente de la mayoría de los que habitamos el globo terráqueo, cuando se nos habla de Brasil, lo primero que nos llega a nuestra mente o pensamiento, es el futbol, y la ciudad de rio de janeiro con sus playas como Copacabana, Leblon y la imagen viva de sus voluptuosas garotas, de piel dorada y cuerpo curvilíneo , descritas de manera magistral, por los maestros Vinicio de moraes y Antonio Carlos Jobim, en una alucinante canción cuya melodía azul y sensual recorren el mundo.
Pero la deuda social acumulada durante siglos, hizo implosión de indignación y reclamos, a una sociedad desamparada, desprotegida a pesar de que, en la última década, a experimentado un crecimiento inusitado en su economía y de haber sacado a más de cuarenta millones de la pobreza ,esto no ha bastado , para que el pueblo se levante de manera impetuosa a exigir, mas medicinas, para los hospitales, mayor atención a los pensionados, castigo a la corrupción ,combatir la impunidad, contra los políticos y los empresarios que desangran, al país, a costa de los privilegios de los que son objetos .
Tan severa ha sido la exigencia de los indignados, que ni siquiera, el celerísimo maracaná, catedral del jugo bonito, impuesta por la selección verde amárela, se ha salvado, este estadio, ha sido traspasado a una compañía concesionaria, por una suma irrisoria de un millón de dólares anuales, hoy el maracaná que solo ha sido callado por tres celebres personalidades, Frank Sinatra, con su voz arrolladora, Juan pablo II, con sus mensajes evangelizador y Alcides Ghiggia, quien con un gol, paralizo en el mundial de 1950, a los exultados cariocas, para darle el triunfo a Uruguay , hoy recibe a los vociferantes indignado, no para gritar gooool
Sino para exigir, poner fin a ese, leonino contrato, que por demás , a afectado de manera irreconciliable, el entorno del célebre maracaná, destruyendo escuela, complejo deportivo acuático y una fundación indígena, que se encontraba en su alrededor, en componenda con los contratistas y la municipalidad de rio.
Atentamente,
John Grano de Oro.
Puerto Plata, R.D.
