Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

El desayuno escolar

Señor director:

            Lamentablemente, tenemos que reconocer  que durante la Era de Trujillo, nunca apareció un niño  de escuela pública intoxicado por la ingestión del desayuno escolar.

            Dicho desayuno estaba integrado por una botella de chocolate Trópico, que la  Industrial Lechera, propiedad del dictador, le vendía a la Secretaria  de Salud Pública y Bienestar Social; un pan de generoso tamaño, elaborado por las Fuerzas Armadas, además de mantequilla y queso.

            El  Trópico  se podía tomar a temperatura ambiente y, con aditivos, protegían su calidad con tal seguridad, que permitía el abastecimiento a cada escuela, mensualmente; el pan, la mantequilla y el queso eran entregados diariamente, por medio de vehículos de las Fuerzas Armadas.

            La repartición del desayuno escolar se realizaba a través de un plan elaborado, si se quiere dictatorial, pero efectivo. Pero hoy, en un país de total anarquía institucional, el ministro de Educación  ejerce funciones de bienestar social, que tradicionalmente han sido responsabilidad de  Salud Pública.

            Como Trujillo fue ladrón y criminal, pero no loco, designó en Salud Pública  la responsabilidad del desayuno escolar. Si Melanio Paredes ha demostrado  su ineptitud como ministro de Educación, no le podemos exigir conocimientos en salubridad.

            Se ha inventado las más absurdas mentiras para justificar el envenenamiento de los niños escolares; el ultimo: “que es producto de la competencia entre los abastecedores de la leche”, y dentro de su falta de sentido común, le ha solicitado a la Policía Nacional, que investigue el caso, siendo un problema más elemental que comerse una almendra:

 

            Como en la República Dominicana nada se planifica, mucho menos en la construcción de escuelas, es obvio que ninguna cuente con las instalaciones mínimas para la distribución del desayuno escolar, en especial de los equipos de refrigeración, para almacenar alimentos.

 

            En resumen. Mientras las escuelas no cuenten con suficientes equipos de refrigeración, habrá intoxicaciones.          

 

Como nota aparte, digo que los padres y abuelos de hoy, jamás olvidaremos la gestión del doctor Alfredo Licairac en Salud Pública, quien administró y dirigió el desayuno escolar, las lecherías para niños pobres en los barrios y asilos de huérfanos y envejecientes.

 

Atentamente,

Joaquín Jiménez Maxwell

Santo Domingo

El Nacional

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