La estabilidad económica
Señor director:
Poco a poco los países más poderosos del mundo están saliendo de la crisis económica que, por razones obvias, también golpeaba y acorralaba a las naciones más débiles y pequeñas, o sea, en vía de desarrollo como es el caso de nuestra hermosa nación.
A ratos, sin nosotros desearlo y mucho menos pedirlo, llegamos a sentir los fuertes temblores provocado por la crisis económica global. Incluso, algunos economistas opositores al gobierno actual con cierta ligereza llegaron a afirmar que un supuesto colapso económico arroparía y llevaría a la bancarrota a la República Dominicana.
Sin embargo, alejándonos de todo viso de carácter populista o politiquero, el gobierno dominicano ha sabido lidiar y mantener a raya la intentona foránea de hacer sucumbir el aparato económico del país.
Nuestro país, independientemente de las críticas de los sectores de la oposición política y gracias a una correcta política económica puesta en práctica por el gobierno que encabeza el doctor Leonel Fernández, se ha mantenido a flote a pesar de las fuertes y bravías mareas provocadas por la fastidiosa crisis económica mundial.
Nadie pone en duda nuestra estabilidad económica.
Tenemos una moneda estable y un nivel de inflación controlado, cosas que nos aseguran el mantenimiento de una economía en claro crecimiento (por el momento a ritmo lento producto de los obstáculos de adentro y de afuera). Pero en fin, crecimiento económico de manera irreversible llamado a convertirse en progreso y desarrollo económico para beneficio de la sociedad dominicana.
Es más, lo conocido como riesgo país, un indicador que sirve para observar el curso de la economía en un país determinado, en lo que respecta a nuestra pequeña nación caribeña, de ninguna manera confunde a los inversionistas extranjeros y mucho menos a los nacionales.
Todo lo contrario, resulta ser un estímulo y confianza para iniciar grandes inversiones en nuestro país partiendo de la estabilidad económica a todas luces brillantes en medio de esta crisis global.
Atentamente,
Oquendo Medina

