Seguridad social
Señor director:
Una vez más la Seguridad Social queda mal parada frente a la ciudadanía con el desaire sufrido en una clínica del Distrito nacional por la destacada voleibolista Cosiris Rodríguez.
Resulta inconcebible que mientras el Estado Dominicano gasta centenares de millones de pesos en sueldos a decenas de empleados del servicio exterior, que no realizan ninguna función, a ésta atleta brillante se le niega el derecho a un seguro de salud.
Cosiris acudió a la clínica a tratarse de una lesión que sufrió cuando representaba a República Dominicana en una competencia internacional.
Sorpresa fue tan grande que sólo atinó a sujetarse la cabeza y rompió a llorar cuando el médico le manifestó que no podía atenderla, porque había sido excluida del seguro médico.
Hay que imaginar qué no le habrá ocurrido a miles de pensionados y jubilados, con más de 60 años, y con 30 y 40 años de servicio, a quienes le suspenden el seguro de salud en la época en que más lo necesitan.
Atentamente,
Cristina Brazobán.
Villa Mella.
El porqué
Señor director:
Para entender el porqué de las cosas, las causas por las que somos pobres y la razón de la crisis permanente que vivimos y la pésima calidad de los servicios que el pueblo recibe.
En cada etapa de la historia hay una clase dominante. Es la clase que tuvo la visión de unirse, financiar la clase política que gobierna a cambio de recibir beneficios cuando este llegue al poder. Gobernar es controlar el Presupuesto Nacional
Cuando se creó la Republica Dominicana en 1844, clase dominante eran los dueños de la tierra, representados por Pedro Santana. De ahí, que ante la amenaza que representaba Haití, tenemos que ver como natural, la Anexión a España.
Porque era una formula de proteger sus bienes que eran sus posesiones de tierra, que la perderían si los haitianos volvían a triunfar y conquistaban el territorio nacional.
Podríamos decir, que desde la muerte de Trujillo, hasta hoy, la clase dominante son los Contratistas de Obras Publicas, por eso, son los tradicionales encargados de finanzas de los partidos, y pasan a ocupar el Ministerio de Obras Publicas.
La desgracia es que el negocio de estos es construir, levantar megaproyectos. No invertir en las personas. Por eso vemos anunciar por parte del gobierno inversiones multimillonarias en túneles, avenidas, presas, sin embargo nuestros hospitales carecen de cama, y los salarios públicos de civiles, guardias y policías son de miseria.
Atentamente,
Milton Olivo.
