El salami
Señor director:
Algunos funcionarios, igual que muchos publicistas que, de seguro están muy bien pagados, a los consumidores nos sugieren seguir comiendo salami. No sé por qué, de marcas no hablan aunque los obliguen a hacerlo. No sé si olvidan adrede o si en verdad olvidan, que los pobres, que somos más, no podemos comprar el salami de los más costosos y no podemos consumir marcas extranjeras. La vicepresidenta, por ejemplo, dijo que desayunó yautía con huevos y salami, pero no dice de qué marca era el producto para uno saber que puede confiar en ella.
El decir la marca no la convierte en publicista, sino que la torna orientadora de una población a la cual se le ha dicho que hay nitrato en exceso en casi todas las marcas y que algunas otras tienen hasta heces fecales.
El nitrato en exceso es cancerígeno. Eso lo sabe cualquiera. Lo que no se sabe es cuáles son las marcas que tienen más de eso. Pero como las autoridades desconocen su rol, los consumidores de menor ingreso les importamos poco.
Que comiencen las nuevas autoridades a marcar la diferencia y comiencen a hablar francamente con la población, que es lo que más se les cuestionó a los funcionarios anteriores.
Atentamente,
Alfa P. Santiago
Santo Domingo
El campo
Señor director:
Las relaciones de producción en el campo dominicano siguen siendo muy atrasadas, y lo son también las relaciones sociales. En días pasados vi un reporte de alguien que le entró a machetazos a alguien porque entró, alegadamente a robar plátanos.
Es un serio problema la seguridad en el campo, pero tampoco las instalaciones agrícolas no tienen un sistema eficiente de seguridad que alcance para prevenir el robo. Lo cierto es que mutilar o incluso matar a alguien dentro de una finca, no puede seguir siendo el método de seguridad.
Mucho nos preciamos de modernos y decimos que todo avanza, pero parece que en algunos aspectos nos hemos quedado muy atrás.
No se siente en la sociedad la condena a este tipo de acto, y no he escuchado que alguien se plantee siquiera buscar nuevos sistemas de seguridad para proteger el agro sin que ello signifique matar gente.
Atentamente,
Felipe Antonio Pérez
Santo Domingo

