Parque Independencia
Señor director:
¿Cómo es posible que en esta sociedad haya personas que manifiestan un desmedido afán por ser investidas de autoridad y a la hora que tienen que poner en práctica esa investidura se hacen los locos o indiferentes?
Tal es el caso del parque Independencia, lugar que por su significado histórico y cultural debe de estar, además de celosamente cuidado, como lo está, higienizado en la parte exterior que lo circunda y en esta parte la higiene brilla por su ausencia.
Por ejemplo, en su parte frontal, por la calle Bolívar, además de los choferes haber formado una terminal de taxis donde esos «señores», violadores constantes de las normas y las leyes de transito, han convertido esa área en un lavadero de su medio de transporte. Y para ponerle la tapa al pomo, se orinan en botellas plásticas que luego vierten en el contén, -visto por mis ojos- lo que produce un insoportable tufo.
Es inconcebible que en un lugar sagrado, donde descansan los restos mortales de los Padres de la Patria, y que es visitado por centenares de turistas, se permitan actos de esa calaña. Más aún, si en su interior existe un pequeño destacamento militar para su cuido e impedir que se produzcan cosas como ésas.
Esperamos que las «autoridades» ejerzan su autoridad, no solamente por el ornato del Parque Independencia, sino para demostrarle a la sociedad que tiene autoridades con autoridad, no personas investidas de autoridad sin autoridad.
Además de eso, el Parque independencia, en lugar de ser una plaza pública lo que parece es un corral, puesto que de las cuatros puertas que tiene, solamente le abren una y parte de otra, lo que hace incómodo la entrada y salida de los visitantes
Atentamente,
José Medina Fleury
Santo Domingo
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Los ratones
Señor director:
Es increíble que en la ciudad de Santo Domingo, incluso en las áreas céntricas, haya una plaga tan grande de ratones.
No sé si es la basura acumulada o el manejo de la misma, pero las autoridades tienen que emplearse a fondo, porque el vaivén de ratones en calles y parques da a la ciudad un aspecto feo y asqueroso.
Aprecio mucho los parques La Canquiña, pero eso no basta para hacer una ciudad habitable.
Atentamente,
Santiago Fernández
Santo Domingo
