El FMI
Señor director:
En todo lo que ha hablado el presidente Danilo Medina, no cabe duda de que olvida, o dice que olvida, que el Estado está atado a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, FMI.
Ese organismo vigila de cerca el nivel de gastos y de ingresos, aunque el pasado gobierno haya gastado lo que le pareció en la campaña electoral, pero eso es un asunto de tipo político. Le dejó las cuentas a este gobierno, de modo que el actual presidente ha sido beneficiario y perjudicado a la vez, porque ahora es él quien tiene que dar la cara. Es él quien tiene que responder, y, en esa condición, a él le ha tocado decirle al pueblo que algunas obras no podrá disponerlas de inmediato, es decir, no podrá ordenar su inicio inmediato, porque no tiene recursos para ello.
El maletín cargado de facturas comienza a manifestarse como pesado y duro de cargar.
Por eso, es Danilo Medina, el actual presidente, quien tiene que cuidar su imagen política, porque las promesas de campaña fueron muchas y la posibilidad de cumplir no se alcanza a ver.
El presidente Danilo Medina se presentó a las comunidades afectadas por la tormenta Isaac, y el auxilio ha ido llegando a cuentagotas, porque no es posible disponer de una enorme cantidad de recursos para reubicar esas familias y para terminar con la vulnerabilidad.
El acuerdo con el FMI ha sido y será exigido por los grupos empresariales y por los demás organismos internacionales para garantizar que el actual gobierno no se pase en los gastos. Y serán sacrificadas las obras de carácter comunitario y los bolsillos de los contribuyentes, sobre todo de la capa media y de los sectores bajos, porque los ricos siempre encuentran cómo traspasar a los demás sus enormes costos.
En cuanto a las promesas de campaña, más le conviene al presidente Danilo Medina comenzar por dar cumplimiento a las esenciales, dado que el gobierno que se acaba de instalar ya parece viejo. Es una sana recomendación que ponga dinamismo.
Debido a la atadura con el FMI, este país luce paralizado, parece que no se mueve una paja, y menos una viga. Si el presidente Medina no hace algo para despojar a la gente de esa sensación, su gobierno no será bien juzgado por la historia.
Atentamente,
Luisa Castellanos
Santo Domingo

