Los partidos
Señor director:
Hay que pensar en Juan Bosch como artífice de la democracia dominicana, y hay que decir que este pueblo merece una democracia distinta, una democracia donde la gente sea reconocida y donde las necesidades sociales sean la prioridad, no una democracia donde la desigualdad social se toma como parte intrínseca del sistema.
Tomar en cuenta a los ciudadanos, administrar los recursos de manera transparente y buscar la representación verdadera a través de los mecanismos establecidos, es parte de lo que hay que hacer, pero es necesario, en estas circunstancias, crear también nuevos mecanismos.
Esta sociedad necesita una representación política real, que no sea la que pone a elegir a los ciudadanos a quien se considera el menos malo, sino la que pone a elegir a quienes tienen realmente compromiso.
Juan Bosch creyó firmemente en eso. Solo duró en el Palacio siete meses, pero fue un presidente ejemplar.
El partido que él creó, el Partido de la Liberación Dominicana, no cree en eso, y es evidente que sus dirigentes no están dispuestos a seguir las enseñanzas del viejo maestro. Han entendido la modernización como el proceso de cualquierizarse, de convertirse en entes políticos como los anteriores, como los que ellos criticaron acremente hasta bien avanzada la década de 1990.
Ellos entienden que modernizarse es dejar de estudiar. Son diferentes los dirigentes del PLD actuales a los anteriores. Son personas que, en su mayoría, no estudian. Los que llegaron a estudiar un poquito parecen seres de otro planeta.
De la otra creación de Juan Bosch, el Partido Revolucionario Dominicano, ya es muy poco lo que se puede esperar, y es que nunca avanzó hasta convertirse en representante auténtico de los dominicanos.
Ha sido un partido de masas, ha concentrado en su seno a muchas personas, pero no ha sido un partido político en el sentido amplio de la palabra.
El propio José Francisco Peña Gómez, muchas veces cambió de traje, porque cambió de posición en torno a mucha gente y a muchas organizaciones, incluyendo Joaquín Balaguer y el Partido Reformista Social Cristiano.
No se puede esperar que esas organizaciones hagan algo. Es importante que el propio pueblo se organice y haga lo que tiene que hacer para conseguir una auténtica democracia.
Atentamente,
Rafael Guerrero.
Santo Domingo.
