Por arreglo de calles
Señor director:
Comparto con los lectores de su diario el contenido de una carta enviada al alcalde de Santo Domingo Norte, Francisco Fernández, en demanda del arreglo de las calles.
Honorable Alcalde:
Después de saludarle muy deferentemente, cúmpleme comunicarle que las calles de este sector no se pueden comparar ni siquiera con los caminos vecinales de la más recóndita zona rural,
Remanso significa quietud de las aguas de un río, calma, tranquilidad y sosiego. Pero nada de eso existe en Remanso. Nuestros moradores, en su gran mayoría hombres y mujeres de trabajo y niños y jóvenes estudiosos, no puedan realizar su vida cotidiana con normalidad, porque nuestras vías de acceso a las demás zonas no se pueden transitar a pie ni en carro.
Le cuento que, en ocasiones, nos hemos visto en la patética situación de sacar al hombro en horas de la madrugada a niños y ancianos enfermos, ya que no podemos contar con un taxi, pues los taxistas no quieren entrar por el deterioro de las calles.
Inclusiv,e los propietarios de vehículos han optado por dejarlos en un garaje en la salida y entrar y salir a pie, debido a que se les dañan las piezas. Señor alcalde, usted fue la persona que eligió Santo Domingo Norte para trabajar, y estamos conscientes de que su gestión ha comenzado de manera muy fructífera.
De hecho, nos ha tocado de cerca ya que en la Carretera San Felipe están haciendo aceras y contenes.
Distinguido alcalde, quizás en algún momento también le toque a usted venir a esta comunidad y será bienvenido. Apelamos a su alto sentido de colaboración.
Atentamente,
Periodista Nuris Rivas
Relacionista Pública de la Junta de Vecinos Remanso
Por la paz
Señor director:
Es muy importante la paz, pero también es importante que los gobiernos no dejen pasar los años sin atender los reclamos de las comunidades.
En Gazcue y Ciudad Nueva, dos sectores céntricos de Santo Domingo, se forman cuando llueve inmensos charcos, lo que significa que Obras Públicas y el cabildo no atienden los reclamos de los moradores de esos lugares.
¿Qué esperan? A ellos les toca preservar la paz social.
Atentamente,
Lidia Pereyra
Santo Domingo

