En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, la desaceleración de grandes economías y la reconfiguración del comercio global, la República Dominicana inicia el 2026 con una mezcla necesaria de realismo y optimismo. Las metas están claras, los desafíos son evidentes y la responsabilidad de conducir con firmeza las principales instituciones económicas del Estado es hoy más determinante que nunca.
En ese escenario, la designación de Nelson Arroyo como nuevo director general de Aduanas no solo representa un relevo institucional, sino una apuesta estratégica por la gerencia pública moderna, la estabilidad fiscal y la facilitación del comercio exterior como motor del crecimiento económico.
Arroyo asume la Dirección General de Aduanas en un momento crucial para el país. Las recaudaciones, la competitividad logística, la transparencia y la eficiencia institucional son pilares esenciales para sostener la estabilidad macroeconómica y preservar la confianza de los inversionistas.
Su compromiso público de trabajar por el equilibrio presupuestario, incrementar las recaudaciones y continuar simplificando los procesos del comercio exterior, como lo hizo su antecesor Eduardo Sanz Lovatón (Yayo), es una señal clara de visión y responsabilidad de Estado.
No se trata solo de administrar una institución recaudadora. Aduanas es hoy una de las principales puertas del desarrollo nacional: por ella entran las materias primas de la industria, los insumos del comercio, los equipos del turismo y la logística que conecta a la República Dominicana con el mundo. Fortalecerla es fortalecer toda la economía.
Nelson Arroyo llega con una hoja de servicios que respalda su discurso. Su paso por Indotel dejó una gestión reconocida por la modernización institucional, la expansión de la conectividad y la transparencia regulatoria. Su experiencia en el sector asegurador, su formación jurídica y su trayectoria legislativa le otorgan una visión integral del Estado, del sector privado y del interés nacional.
Más aún, su llamado a una transición consensuada, sin sobresaltos ni traumas, habla de madurez política y de comprensión del valor de la continuidad institucional. La estabilidad en la gestión pública es una condición indispensable para que las reformas den resultados.
En tiempos donde la economía global navega en aguas agitadas, la República Dominicana necesita timoneles con experiencia, visión y sentido de nación. Aduanas, bajo la conducción de Nelson Arroyo, tiene hoy la oportunidad de seguir consolidándose como una institución más eficiente, más moderna y más alineada con las metas de desarrollo del país.
El reto es grande. La responsabilidad, mayor. Pero la dirección es clara. Y cuando la brújula apunta al interés nacional, el rumbo siempre termina siendo el correcto.

