Danilo Medina debe escuchar las voces que rechazan la aprobación de una reforma fiscal, que busca tapar el hoyo que dejó en la economía don Leonel Fernández. Por más que se agite el trago amargo de nuevos impuestos, éste tendrá la oposición de los excluidos y una clase media que no resiste más acoso.
Los argumentos contra la propuesta de gravar el consumo, ahorros, vivienda, rodamiento de los vehículos, combustibles mientras se mantienen salarios de miseria y desempleo en los de abajo, deben ser atendidos por el mandatario.
El Consejo Económico y Social (CES) rindió un informe al presidente Medina, coincidiendo con reputados economistas y líderes políticos, de que el gobierno de su compañero Leonel Fernández despilfarró los recursos públicos.
Dirigentes del movimiento popular y sindical han dejado sentado su rechazo a que el gobierno eleve el costo de la vida, que, de aplicarse la reforma fiscal, sería de entre un 15 y un 20 por ciento, en un ya asfixiante escenario económico.
Monseñor Agripino Núñez Collado, vocero del CES, confirmó el dato de que el gobierno del PLD (2008-2012) generó un déficit fiscal de un 8 % del Producto Interno Bruto (PIB).
Resaltó, además, que durante el último año de ese gobierno el consumo de combustible alcanzó la cifra de RD$6,529 millones, testimonio del abusivo despilfarro del peledeísmo gobernante.
El CES informó del gasto de unos 22 mil 682 millones en sobresueldos, dietas, gastos de representación, gratificaciones, bonificaciones, publicidad, entre otros renglones, violando la Ley de Presupuesto.
Debido a estos abusos es que el pueblo dominicano se resiste a que le carguen sobre la espalda la crisis provocada por el gobierno de don Leonel Fernández. Y de la resistencia puede pasar a la ofensiva.

