Opinión

Catalejo

Catalejo

En el tema de la violencia no debemos irnos por las ramas, sino examinar sus verdaderas causas para poder enfrentarla con éxito. Combatir la violencia social con violencia de Estado es un absurdo.

Desde la teoría del escape de Konrad Lorenz; la del simio asesino de Raymond Dart; la agresión de Erich Fromm, hasta las ideas del instinto de muerte de Sigmund Freud se recomienda ir a las raíces de la violencia.

Sin entrar en disquisiciones teóricas, se puede afirmar que las causas principales de la violencia-criminalidad en estos modelos capitalistas están vinculadas al carácter de clase del estado que lo rige.

La violencia está vinculada a la acción de la clase gobernante, a su ideología y abusos ejercidos desde el poder, generando desigualdades socioeconómicas, exclusiones y discriminaciones.

El empleo de las armas de fuego por sectores marginales para delinquir, por ejemplo, no puede verse como causa de la violencia-delincuencia, sino como consecuencia de las miserias que genera el sistema.

En la medida las clases dominantes han ido cerrando los caminos que conducen a establecer una sociedad más equitativa, incluyente y democrática la descomposición social y ética han ido en aumento.

No es de extrañar entonces, que la población más joven, desempleada, privada de la educación y permeada por otros males como el narcotráfico, la cultura sexista y violenta se exprese en el diario vivir.

Los sectores más oprimidos desean imitar el consumismo desenfrenado de los que ejercen el poder, la vida fácil y el hedonismo, enrolándose en la delincuencia más primitiva.

La violencia y la inseguridad ciudad se reducirán cuando se logre bajar los altos niveles de analfabetismo, desempleo, insalubridad, hacinamiento y al hambre a que están sometidas las grandes mayorías.

El Nacional

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