Opinión

Catalejo

Catalejo

Estamos ante la misma trampa. Algunos pretenden crearle al pueblo dominicano el dilema de estar a favor o en contra de la reelección presidencial, como si se tratase de las únicas opciones.

Se busca con ello, embaucar a los ingenuos y festinar el análisis político a la conveniencia o no de la repostulación de Leonel Fernández a la Presidencia de la República para el período 2012-2016.

Con mucha habilidad se desea llevar la discusión a legalismos constitucionales y retrotraernos al análisis histórico de lo acontecido durante Horacio Vásquez y la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.

El asunto no es limitarnos a interpretar el artículo 124 de la Constitución o a la realización de un referéndum para decidir el destino del país. La discusión tiene que ser más abarcadora.

Centrémonos si es conveniente la reelección de este sistema político, su partidocracia corrompida y clases para las que gobiernan o un cambio a un sistema político que nos reivindique. Esa es la cuestión.

Los grupos económico-sociales que heredaron el poder tras el ajusticiamiento de Trujillo, en cada período se nutren de nuevos ricos, pero en esencia son los mismos amos.

Sí. Son los mismos verdugos; lo que cambia en cada período de gobierno es la mano que sostiene el látigo. Los grandes males que acogotan a la nación serán resueltos cuando se gobierne con el pueblo y para el pueblo.

Entonces, lo que hay que evitar es la reelección del sistema político y los grupos de poder que por igual han sumido a la mayoría del país en la pobreza, han impuesto el caos y la corrupción. 

Las opciones son continuar bajo el yugo o librarnos de él.

El dilema es vivir siempre bajo una dictadura de partidos o bajo otra bandera, con plenas libertades, justicia social y económica. De eso se trata.

El Nacional

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