Haití: patio trasero
No debe sorprender que Estados Unidos haya ocupado militarmente al vecino Haití, desestimando la propuesta del secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, de que esas fuerzas estuvieran coordinadas por la Minustah.
Junto a Francia y otros aliados, le impuso militares genocidas y paramilitares toton macoutes a Haití. Luego, desmanteló las fuerzas armadas y, desde el 2004, propició su ocupación con un ejército multinacional.
Para la potencia militar y económica más poderosa de la tierra, la prioridad no es la ayuda humanitaria para un Haití devastado, sino sus mezquinos intereses geopolíticos y expansionistas, como lo ha hecho históricamente Francia.
Violando la carta de la ONU, Estados Unidos irrumpe con sus soldados en Haití; por considerarlo su patio trasero, al igual que a la República Dominicana. Por los mismos preceptos de la Doctrina Monroe , se engulleron parte del territorio de México; separaron el istmo de Panamá de Colombia y terminaron quedándose con el Canal.
En 1898 ocuparon a Cuba, recién liberada de España. En 1915 a Haití; en 1916 y 1965 a nuestro país. De Cuba se retiraron en 1902, pero condicionado con la Enmienda Platt , que le permitía invadirla en el futuro. Todavía ocupan a Guantánamo. En el inventario está Viet Nam, Irak y Afganistán.
Con esos antecedentes y las palabras del portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, no hay dudas de su funesto propósito: vamos a permanecer allí a largo plazo para ayudar a reconstruir Haití.
Por su lado, la secretaria de Estado Hillary Clinton, aseguró que los soldados se quedarían en Haití hoy, mañana, y previsiblemente en el futuro. Señal de que nada bueno le augura al vecino país, pues las botas yanquis en nada se diferencian del caballo de Atila.

